Ahora sí, “Nosotros, los pueblos…” en una gran movilización popular

viernes, 25 de mayo de 2018


Ahora sí, de forma inaplazable, son “los pueblos” los que deben tomar en sus manos, las riendas de su destino. Ahora, sí, “Nosotros los pueblos”, como lúcidamente establece la primera frase de la Carta de las Naciones Unidas, porque los gobernantes se hallan, en su inmensa mayoría, amilanados, ofuscados, silenciosos, silenciados.
 
· El pacto nuclear con Irán: Trump y Netanyahu están haciendo exactamente lo contrario de lo que se había conseguido con el Presidente Barack Obama. Y el espectro del inmenso y delictivo error y horror de la invasión de Irak se cierne de nuevo sobre el mundo entero.

· Y la apremiante acción que requieren los Objetivos de Desarrollo Sostenible y Acuerdos sobre el Cambio Climático: la puesta en práctica de ambos era la esperanza para el cumplimiento de las responsabilidades intergeneracionales, que ahora quedan de nuevo postergadas, con una amenaza especialmente tenebrosa -porque se trata de procesos irreversibles- para la calidad de vida y futura habitabilidad de la Tierra.

· Y, eso sí, los grandes productores de armas se frotan las manos, porque los presupuestos de defensa –más de 4000 millones de dólares al día al tiempo que mueren de hambre miles de personas, la mayoría niñas y niños de uno a cinco años de edad- se incrementan al ritmo trepidante de los tambores de guerra de  Trump.

· Y la tragicomedia de Corea del Norte se exhibe, antes de que fuera descubierta, como una victoria del magnate norteamericano.

· El neoliberalismo marginó el multilateralismo democrático y puso la gobernanza mundial en manos  de los grupos plutocráticos G6, G7, G8, G20… (en realidad sólo hay un G1 y un G2), que  se han revelado, como era de esperar, incapaces de formular y aplicar políticas de progreso y bienestar que respeten la igual dignidad humana.

· La brecha social no deja de aumentar, y las amenazas globales de la extrema pobreza, el cambio climático y la guerra nuclear no se están abordando a tiempo.

· Por si fuera poco, el gran dominio (militar, financiero, energético…) incluía al mediático, habiendo convertido a la inmensa mayoría de los medios de comunicación en “la voz de su amo”. Los informativos son noticieros y buena parte de sus mensajes son sesgados y no reflejan lo que realmente acontece.

· Para colmar el vaso, la represión inhumana perpetrada en Gaza por el dúo Netanyahu-Trump. ¡El Primer Ministro de Israel hablando de la “solución letal”! ¡Qué afrenta más grave a la humanidad en su conjunto! ¡Qué vergüenza…! El silencio que guardan los líderes europeos es un silencio culposo. No debemos permitirlo.

· Los seres humanos, que ahora ya pueden expresarse, gracias a la tecnología digital, se distraen (“los medios son armas de distracción masiva” ha indicado sagazmente  Soledad Gallego) y no son actores sino espectadores impasibles.

· La mujer se está convirtiendo en la “piedra angular” de la nueva era, como tan acertadamente manifestó el Presidente Nelson Mandela en 1996, porque “la mujer sólo excepcionalmente utiliza la fuerza cuando el hombre sólo excepcionalmente no la utiliza”.
  
Ahora sí, “Nosotros, los pueblos…” con grandes clamores presenciales y, sobre todo, en el ciberespacio. El único lenguaje que entendería el Presidente Trump sería que millones y millones de personas escribieran en sus móviles que, si no modifica de inmediato su política medioambiental y de habitabilidad de la Tierra para las generaciones venideras, dejarán de adquirir productos norteamericanos… Es tiempo de alzar la voz. “Nos quedará la palabra”, dijo Blas Infante.
 
Ahora sí. No podemos permanecer silenciosos. Seríamos cómplices.
 
Delito de silencio.



Otro Foro Social Mundial es necesario… ¡y posible!

jueves, 17 de mayo de 2018

Con gran interés he  leído el artículo de Aram Aharonian “Otro FSM es posible, necesario” publicado por Other News el 12 de marzo de 2018 que se refiere al primer Foro Social Mundial de 2001 y señala (¡con toda razón!) que “Es hora que el FSM vuelva a ser un actor que incida en el mundo”…
Continúa diciendo que “Después de 17 años sería hora de rever la carta de principios, adaptarla al mundo de hoy, con un listado de temas consensuados y sobre los cuales seguramente todos estén de acuerdo, como el cambio climático, las guerras, las armas, la finanza especuladora, las migraciones”.
Han pasado muchas cosas pero, a la vez, no ha pasado nada… Prueba de ello es, por ejemplo, que Trump y los líderes “blandos” que hoy proliferan en todas partes están desoyendo el mensaje riguroso y dramático de miles de científicos de 184 países que han advertido que pronto será demasiado tarde… Los intereses financieros de unos cuantos se siguen imponiendo a los intereses legítimos de “Nosotros, los pueblos”… El poder mediático es de tal magnitud que, como ha indicado recientemente Iñaki Gabilondo en relación a esta noticia: “¿Saben lo más impresionante de esta noticia? Es que no es noticia”.
Pienso, como Aram Aharonian, que “Otro mundo es posible: ese fue el disparador que enamoró a quienes luchaban contra de la injusticia y la destrucción del planeta, y el Foro Social Mundial pasó a ser desde 2001 y por varios años un punto de encuentro de los movimientos sociales contrarios a la globalización neoliberal y se constituyó en voz alternativa a las directrices del Foro Económico Mundial de Davos”… La mayor parte de los medios de comunicación son “la voz de su amo” y no le dan el relieve necesario a las advertencias tan severas que se ciernen sobre el presente y el futuro de la humanidad y de la Tierra… ni a los Foros que, como el FSM, ponen el acento en los desafíos a los que nos enfrentamos hoy y en la necesidad de hacer algo para no alcanzar puntos de no retorno… Son cómplices…
Ha llegado un momento que es crucial en la historia de la humanidad porque sabemos que en algunos aspectos podemos llegar tardíamente. Tengo que destacar, una vez más,  la figura extraordinaria del Papa Francisco: “Cuando digo hoy es hoy porque mañana puede ser tarde”. Y la del Presidente Obama: “Esta es la primera generación que se enfrenta a un reto de esta naturaleza y la última que seguramente puede resolverlo”. O sea que tenemos una responsabilidad adicional… ¿Por qué? Porque hoy sabemos que en cuestiones relacionadas con el  medio ambiente pueden alcanzarse situaciones irreversibles, como era irreversible el daño neuronal en los niños cuyo diagnóstico y tratamiento neonatal inicié en 1968 y que aconsejó la publicación del libro “Mañana siempre es tarde”. Ahora no sólo tenemos que actuar sino que, además, tenemos que hacerlo apremiados por la necesidad de hacerlo a tiempo.
En el año 2005, acompañado de José Saramago, Eduardo Galeano, Ignacio Ramonet y Roberto Savio, en Porto Alegre, con motivo del Foro Social Mundial, tuve el honor de hablar, en tan excepcional compañía, de la utopía y la política. Y fue allí donde todos coincidimos en la importancia de lograr que los llamados imposibles hoy sean posibles mañana. A este respecto les comenté cuánto me impresionaron las reflexiones que el Premio Nobel de la Paz de 1985,  Bernard Lown, hizo sobre este tema al recibir el galardón: “Los focos de la comunicación al transmitir una noticia iluminan sólo pequeños espacios del conjunto. Son los visibles. Una noticia es lo extraordinario, es lo insólito. Tenemos que cerrar los ojos y pensar en qué medida es información relevante y si merece incorporarse  como conocimiento. Para ello tenemos que saber ver no sólo lo visible sino lo invisible”. Y acabó su discurso de aceptación del Premio Nobel diciendo: “Sólo en la medida en que seamos capaces de ver los invisibles seremos capaces de hacer los imposibles”.
La utopía… Ese “imposible” convertido en “posible”… en “realidad” por la fuerza creativa que distingue a la condición humana. La utopía nos permite avanzar hacia un mañana más justo y pacífico,  hacia ese otro mundo posible que anhelamos. La utopía de la paz…  Desde el origen de los tiempos, la gran utopía ha sido la paz. Gonzalo Pontón, en una excelente intervención sobre la utopía en El Quijote, terminaba diciendo que era “la utopía de la tolerancia, del vivir juntos, del saber no sólo con-vivir, sino des-vivirse por los demás”. Pues bien, esta es, no cabe duda, la utopía original, la que proceda desde las raíces de la sociedad, desde el origen de los tiempos: la paz, la no violencia, la tolerancia. 
Hacer los imposibles, inventar el futuro, hacer realidad, por fin, la suprema utopía de la paz en estos albores de siglo y de milenio. Ese es el gran reto que tenemos ante nosotros…
Hay que ser realistas, se nos recomienda. No. Mis ojos han tenido ocasión de ver ya mucho. Y nunca vieron a un “realista” hacer nada relevante. Los realistas nunca transformarán la realidad, porque la aceptan, porque renuncian a intentar cambiarla, porque promueven el sin-remedismo y la indiferencia en lugar de la tensión  humana, de la pasión, de la compasión. Ilia Prigogine nos recordaba que nada emerge de las aguas remansadas, que es necesario el encuentro, el calor, para que una reacción tenga lugar. Es necesario el amor, la alteridad, el ser “nos-otros”, sin cesar, para que surja, al fin, el manantial tan procurado, tan soñado. 
Con la “distracción masiva” en palabras de Soledad Gallego, se trata de evitar que los seres humanos se aperciban de sus facultades distintivas y actúen libremente. Otro mundo es posible si no accedemos a estas pretensiones, si alcanzamos la soberanía personal que la educación confiere. Si hallamos tiempo para la reflexión, para la escucha, para elaborar nuestras propias respuestas. Para extraer las lecciones del pasado. Para diseñar un futuro más luminoso, a la altura de la dignidad humana. Éste es el único legado que podemos ofrecer a los jóvenes y adolescentes, a los que han llegado ya, a los que llegarán un día. Lo único que importa. El pasado sólo puede describirse. El porvenir deben escribirlo nuestros descendientes.
Ahora ya podemos decir lo que queremos. Hace muy pocos años no podíamos. Tenemos que apercibirnos del fantástico cambio que ha tenido lugar. Saber lo que acontece a escala planetaria, poder expresarnos sin cortapisas y alcanzar progresivamente la igualdad total de género, etnia, ideología, creencia. Ahora es preciso imaginar y aplicar soluciones nuevas… oportunamente.
Pensar lo que nadie ha pensado… y ver lo que otros no ven, aunque con frecuencia se trate de cosas o sucesos de nuestra circunstancia, de nuestro “circum-estare”. Julián Marías puso de relieve lo “difícil que resulta observar lo que vemos todos los días”. Detener la mirada, mirar despacio lo que nos circunda, tener tiempo para pensar… y para mirar de otra manera, con ésta “nueva mirada” que da tantos frutos, que abre tantos caminos, que ilumina tantos otros intransitados. Mirar hacia atrás (como el retrovisor)  para ver mejor hacia adelante, hacia lo único que importa: un futuro más esclarecido.
Para que esta “gestión de intangibles” llegue a ser realidad, es necesario esforzarse en mirar más allá de la peripecia diaria, más allá de las vicisitudes y los sobresaltos cotidianos. Es preciso alcanzar una visión capaz de articular lo local con lo universal, lo inmediato con lo lejano, el corto plazo con el sentido del tiempo histórico.
En su discurso de aceptación del Premio Cervantes, la poetisa cubana Dulce María Loynaz, recurrió a una cita de José Martí: “Los hombres se miden por la inmensidad que se les opone”.
Aram Aharonian se pregunta  muy acertadamente si “hay alguien que esté contra una declaración unívoca contra las guerras, contra la destrucción del planeta o contra la enorme desigualdad por la que ocho personas poseen la misma riqueza que 2.3 mil millones de personas”… y continúa poniendo de manifiesto que “no parece normal que este FSM de El  Salvador no incluya el tema del cambio climático como un eje importante, profundamente sentido por la sociedad civil”… Aharonian se detiene a analizar hasta dónde la forma en que se organizan los paneles y grupos de trabajo en el FSM son los idóneos para propiciar un debate profundo que permita la elaboración de un  documento final que integre todas las inquietudes, sensibilidades  y visiones de los problemas actuales y marque una hoja de ruta con objetivos claros y precisos. 
Defiende “la necesidad de que se crearan instrumentos para compartir porque compartir es una responsabilidad colectiva e individual de los que quieren y luchan por un mundo diferente…”. 
Termino citando las palabras del gran escritor mexicano Carlos Fuentes, en su discurso de aceptación del Premio Cervantes: “Cervantes nos dice que no hay presente vivo con un pasado muerto. Leyéndolo, nosotros, hombres y mujeres de hoy, entendemos que creamos la historia y que es nuestro deber mantenerla. Sin nuestra memoria, que es el verdadero nombre del porvenir, no tenemos un presente vivo”.
Presente “vivo”, inventando el futuro. Este es el auténtico desafío. La misión que a todos nos concierne. ¡A todos! El FSM no puede abdicar ante los grupos plutocráticos.

Presentación del libro 'Recuerdos para el porvenir'

viernes, 11 de mayo de 2018

El próximo día 17 de mayo tendrá lugar la presentación de una de mis obras más personales "Recuerdos para el porvenir. Referentes y valores para el siglo XXI", dedicado a las personas que he conocido a lo largo de mi vida y que me dejado huella. 

Las semblanzas que se presentan en le libro se refieren a quienes más han influido en mi vida, a excepción de mi madre, de mi padre, de mi mujer, hijos, nietos y bisnietos, que ocupan, lógicamente, el primer lugar, junto a los que, por su cercanía y colaboración durante muchos años, han sido, con ellos, mi «entorno», mi «con-vivencia», mis senderos iluminados en los que, de pronto, irrumpieron con singular esplendor los personajes que describo en estas páginas”. 

Fecha y hora: 17 de mayo de 2018, 19:00 h. 

Lugar: Madrid, Ateneo (calle Prado, 21)

Siria: inagotable horror de la guerra

jueves, 19 de abril de 2018


Intolerable acción militar antes de que los inspectores designados por las Naciones Unidas dictaminen sobre el uso de las armas químicas en uno de los últimos reductos rebeldes. Como en Irak, antes de que los inspectores liderados por Hans Blix indicaran que no habían armas de destrucción masiva, se produjo la invasión… ¡Lo más trágico de los presentes sucesos es que el Presidente Trump ha dicho que los misiles que iba a emplear eran “nuevos, bonitos y elegantes”! ¡Es demencial e intolerable! Se arguye con razón contra las armas químicas al tiempo que se afirma la sinrazón de las atómicas….

El poder del “gran dominio” (financiero, energético, militar, mediático) está debilitando uno tras otro los que eran baluartes de la democracia genuina. Y la situación es tal que el Papa Francisco exclamó el pasado Viernes Santo –sin que haya tenido el eco que estas palabras merecían- lo que refleja nítidamente la indignación generalizada de muchos seres humanos: “¡Vergüenza de no haber tenido vergüenza!”.

Es apremiante, y todos debemos alzar la voz, reforzar el multilateralismo democrático. No podemos seguir permitiendo la marginación del Sistema de las Naciones Unidas que inició el tándem Reagan-Thatcher y que ha conducido, a través de la detestable gobernanza de los grupos plutocráticos (G6, G7, G8, G20) a la invasión de Irak basada en la mentira, interminables enfrentamientos en Siria, Yemen… y a la discrecionalidad dictatorial en países que la “primavera árabe” soñó mejorar.

Hay que escuchar bien el hondo sentido de esta síntesis reflexiva y reconducir con firmeza los rumbos actuales, empezando por Siria, donde en medio de una gran confusión entre “insurgentes”, terroristas, adictos y discrepantes, ya han transcurrido siete años sin que las Naciones Unidas hayan podido jugar el papel que les corresponde, actuando de vez en cuando las “potencias extranjeras” con acciones bélicas puntuales que nada resuelven, infringen al pueblo sirio un horroroso e inmerecido calvario y alimentan el sufrimiento y víctimas, incluyendo a muchos niños y jóvenes. Es atroz. Es horrible pero aleccionador detenerse un instante y mirar a los ojos de estos niños atrapados en el inmenso remolino de esta locura guerrera que no sabe controlar la gobernanza oligárquica, dedicada más bien a  los asuntos financieros y económicos.

En febrero de 2012 escribí:
“Fue                                                                   de los niños
la mirada                                                            hambrientos,
de aquel niño                                                      afligidos,
de aquella guerra                                               en medio de cualquier
la que cambió                                                     guerra.
de golpe                                                              Estoy seguro
el rumbo                                                             de que habría
de mi vida.                                                          ya para siempre paz
Ruego                                                                 en la tierra”.
a todos
que miren
los ojos

Es preciso y urgente que un gran clamor popular a escala mundial exija el reconocimiento por parte de todos los países de la Tierra de la autoridad de las Naciones Unidas debidamente refundadas. Sólo el multilateralismo democrático podría, todavía, esclarecer los sombríos horizontes actuales.

Ha llegado el momento de “Nosotros, los pueblos…” que –prematuramente entonces, porque no podían expresarse- figura en la primera frase de la Carta de las Naciones Unidas. “Nosotros, los pueblos… hemos resuelto evitar a las generaciones venideras el horror de la guerra”.

La voz de los pueblos deviene imprescindible porque los plutócratas y sus acólitos (entre los que se encuentra España, lamentablemente) se  preocupan mucho del uso de la fuerza y no de la palabra.

La voz de la gente, que ahora se puede expresar sin cortapisas: ha llegado el momento.


Otro gravísimo error: marginación de la ciencia

martes, 10 de abril de 2018


Los nuevos presupuestos no deberían aprobarse sin un replanteamiento muy atinado de las cantidades destinadas a ciencia, educación, sanidad, atención social y medio ambiente. El gobierno se ha precipitado, sin permiso del Parlamento, a anunciar incrementos portentosos en defensa (¡80%!) al tiempo que la ayuda a la cooperación (solidaridad), la “competitividad” y el cumplimiento de los ODS y Acuerdos de París sobre Cambio Climático siguen por los suelos.

Son los “mercados” los que siguen marcando las pautas de la economía occidental y, así, siguiendo los designios del insólito Trump se aumentan todavía los ya inmensos caudales destinados a la seguridad militar territorial (4000 millones de dólares al día, al tiempo que mueren de hambre miles de personas, las mayoría niñas y niños de uno a cinco años de edad) en detrimento de los fondos que deberían dignificar la vida de quienes los habitan.

Las prioridades sociales han quedado relegadas y la “competitividad” se intenta lograr con sueldos bajísimos y contratos temporales en lugar de aportar nuevos conocimientos y patentes.

Cada vez menos ayuda a la ciencia y a los OPI (Órganos Públicos de Investigación) y cada vez mayor intervención fiscal, burocrática y administrativa. Con la progresiva robotización, importada pronto la “competitividad” será exclusivamente digital y dependiente de los países que siguen atendiendo sin falta a las atractivas sirenas mercantiles.

“Bruselas sitúa a España entre los países con peores niveles de innovación”, en virtud de la disminución de los presupuestos en I+D. El apoyo privado no es prioridad en el sistema mercantil-monetario actual. El resultado ha sido una reducción muy importante de puestos de trabajo y la emigración de más de 30,000 investigadores.

La comunidad científica, académica, artística y literaria, intelectual en suma, debería liderar una gran movilización, presencial y en el ciberespacio, para asegurar el desarrollo científico español, tan directamente vinculado al bienestar social. España había logrado, junto a su liderazgo en trasplantes, una excelente “clasificación” internacional en biomedicina, que tanto influye en la salud, el bien social primordial. Ahora no podemos guardar silencio.

Ha llegado el momento de “los pueblos”, de la voz del pueblo –prematuramente asignada en la Carta de las Naciones Unidas, en 1945- que ahora ya puede expresarse libremente.

Las universidades en la vanguardia de la responsabilidad social. Y todos los científicos promoviendo que no sólo se aumenten las dotaciones presupuestarias sino que se simplifiquen –sin perder rigor administrativo- las tramitaciones y uso de las mismas.

El devenir de la humanidad está en grave riesgo, porque si no se aplican a tiempo las medidas relativas al cambio climático y un desarrollo sostenible, las futuras generaciones tendrían que hacer frente a condiciones muy adversas de habitabilidad de la Tierra. El espectáculo de los líderes europeos consintiendo los altibajos de aranceles y de recortes puramente mercantiles cuando está en juego la calidad de vida de las futuras generaciones, es detestable. “Vergüenza de haber perdido la vergüenza”, dijo el Papa Francisco al final del Viacrucis del Viernes Santo (30 de marzo de 2018).

En consecuencia, impidamos que se aprueben unos presupuestos que siguen unos esquemas que conducen al deterioro medioambiental. Procuremos –con asesores parlamentarios, por ejemplo, como propone el Prof. Luis Serrano- que los representantes del pueblo sepan exactamente cómo abordar con rigor temas que requieren un conocimiento profundo de la realidad.

El Prof. Emilio Muñoz –miembro del Club de Roma y ex Presidente del CSIC- viene abogando por la reconsideración del papel central que la I+D+i desempeña en un momento histórico en el que, como establece la Carta de la Tierra, “la humanidad debe elegir su destino”.

Son de aplaudir también los esfuerzos desplegados por la COSCE (Confederación de Sociedades Científicas de España) cuyo papel en el futuro tratamiento de este tema tan crucial debería ser muy relevante. La COSCE agrupa 40,000 científicos pertenecientes a 79 sociedades.

Los profesores Mariano Barbacid y Vicente Larraga, ambos de gran prestigio, preconizan un gran pacto de Estado entre todos los partidos políticos con representación parlamentaria para la I+D+i. El PSOE ha concretado recientemente la propuesta de alcanzar rápidamente el 2% del PIB (actualmente menos del 1.2%) con un plan de reincorporación y regreso de científicos hoy en el extranjero.

También los directores de importantes centros de investigación pública, el CSIC incluido, presentaron en diciembre de 2017 sus reivindicaciones, sobre todo para evitar la intervención previa. La inversión pública ha caído desde el 2009 a la mitad en educación y un 37% en sanidad. “La investigación en España se  encuentra a un paso del colapso”: así se inicia un importante artículo de Nuño Domínguez y Manuel Ansede, en la primera página de “El País”, ampliada después en el interior, el 17 de diciembre de 2017. También Matilde Mas se lamentaba del “castigo” a la I+D. Y Miguel Delibes Castro, en un excelente escrito, con propuestas muy acertadas… Está claro que ha existido, especialmente en los últimos meses, un notable despliegue de los medios de comunicación llamando la atención sobre la situación progresivamente preocupante de la investigación científica en España: “El gobierno sólo gastó tres de cada 10 euros presupuestados para I+D” se lee en una página entera del mismo  periódico.

La respuesta del gobierno: silencio.

El presupuesto nacional –que el año pasado se aprobó gracias a sabrosas prebendas ofrecidas por el gobierno a comunidades autónomas proclives  busca este año iguales subterfugios en lugar de atender tan apropiadas y apremiantes solicitudes. Lo dicho: las comunidades científica, académica, artísticas, intelectual… deben ponerse al frente de un gran clamor popular que obligue a un rápido cambio de las previsiones en I+D+i. De otro modo, el daño –no sólo económico- sería irreparable.

¿Cómo pueden explicarse tan feroces recortes presupuestarios en los pilares del contrato social y, en cambio, formidables incrementos en armas y gastos militares? Por la razón de siempre: “Si vis pacem, para bellum”, si quieres la paz, prepara la guerra… Pero ahora, por primera vez en la  historia, si no preparamos la paz pueden alcanzarse puntos de no retorno. Las amenazas son globales y potencialmente irreversibles. Sería una traición histórica a nuestras responsabilidades intergeneracionales.

Sin violencia, pero con firmeza, ¡no! No al incremento de los gastos en armas. No al detrimento de los gastos en conocimiento. Los centros universitarios y científicos no seguirán callados.


In Memoriam Musical al Maestro José Antonio Abreu

miércoles, 4 de abril de 2018

Te vas, admirado y querido amigo, pero te quedas, ya para siempre, en la música que has sabido sembrar durante años en tantos pentagramas, en tantos intérpretes, en tantas mentes juveniles e infantiles que ahora ya pueden, sin tí físicamente, interpretar y crear, vivir las melodías que tú depositaste en sus sentidos. 

Recuerdo cuando la UNESCO se unió con entusiasmo a tu formidable iniciativa del Sistema de Orquestas de Venezuela… En todas las escuelas de todos los pueblos y ciudades, música. Todos los alumnos, amantes de la música y músicos en potencia. 

A cada comunidad, a cada equipo deportivo… una orquesta. Este fue tu sueño y lograste convertirlo en realidad. Cada venezolano te recuerda. Cada docente, progresivamente, te recordará porque se cumplirá aquel anhelo que compartimos un día en la sede de la UNESCO: música en todos los centros educativos. Música y educación de la mano. 

Gracias, José Antonio Abreu. Ahora tu luminosa estela musical permanece aquí, esplendorosa.

La mujer, “piedra angular de la nueva era”

miércoles, 14 de marzo de 2018

Me lo dijo el Presidente Nelson Mandela en 1996 en Pretoria, cuando yo le manifestaba mi decepción por la escasa aceptación que en aquel momento había conseguido la cultura de paz frente a la cultura de imposición, violencia y guerra que había prevalecido durante siglos. “Se debe a que desde el origen de los tiempos unos cuantos hombres han mandado sobre el resto de los hombres y la totalidad de las mujeres”. En efecto, la inmensa mayoría de los seres humanos nacían, vivían y morían confinados en muy reducidos espacios. Y eran, lógicamente, silenciosos, temerosos, obedientes… “Si quieres la paz, prepara la guerra” era el siniestro proverbio que todos seguían –y siguen hoy gobernantes irresponsables- marginando a la mujer “en la casa, la cocina y la costura”… 

”¡Lo vamos a cambiar todo!”, han proclamado millones de mujeres el 8 de marzo de 2018. ¡Qué bien! ¡Qué bien que la igualdad sin cortapisas permita establecer los nuevos rumbos que tanto deseábamos y que el poder absoluto masculino impedía! 

Gracias a la tecnología digital, los seres humanos ya pueden hoy saber lo que acontece en todo el mundo y expresarse libremente. “Cambiar el mundo, amigo Sancho, no es locura ni utopía sino justicia”, escribió Cervantes. Se trata ahora, ahora por fin, de poner en práctica la lúcida expresión con que se inicia la Carta de las Naciones Unidas: “Nosotros, los pueblos… hemos resuelto evitar el horror de la guerra a las generaciones venideras”. Entonces era prematuro. Y “los pueblos” fueron representados exclusivamente por Estados y por hombres. 

En la conversación que mencionaba al principio, el Presidente Nelson Mandela completó su aseveración del papel central de la mujer en la nueva era “porque la mujer sólo excepcionalmente utiliza la fuerza cuando el hombre sólo excepcionalmente no la utiliza”. 

El pilar fundamental de todos los derechos humanos es la igual dignidad. Así lo corrobora la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea del año 2000 que, al parecer, no han leído atentamente la mayoría de los actuales líderes europeos. Ahora sí, después del 8 de marzo, puede tener lugar la transición histórica de la fuerza a la palabra. De esta manera buena parte de los inmensos caudales que se destinan hoy a la defensa de los territorios podrían invertirse en la seguridad alimentaria, sanitaria, medio ambiental y educativa de los habitantes de estos territorios tan protegidos. 

Es intolerable que frente a las grandes amenazas globales - nuclear, extrema pobreza, cambio climático- y con procesos potencialmente irreversibles, no existan recursos cuando el G7, la Unión Europea y el gobierno español se han apresurado a incrementar (¡hasta el 80% en el caso de España!) los presupuestos de defensa. 

Es igualmente intolerable que la insolidaridad y la falta de apoyo al desarrollo para una vida digna en sus lugares de origen, haya resultado en miles de inmigrantes ahogados y desaparecidos en el Mediterráneo… 

Mujer, igualdad total. Ha llegado el momento de esclarecer tantos horizontes sombríos. Todavía estamos a tiempo. Como en los versos de Tennyson en Ulises: “Venid, amigos míos,/ aún no es demasiado tarde para buscar un mundo nuevo../.. con la voluntad de resistir, de no rendirse”...

Desvivirse para vivir armoniosamente, para, todos distintos, sentirnos unidos por unos principios universales que guían nuestro destino inexorablemente común. Como en el barco leonardino que, cuando se abate la tormenta y se encrespan las aguas, súbitamente no hay a bordo mujeres y hombres, pobres y ricos, negros y blancos, jóvenes y adultos... sino únicamente pasajeros que deben colaborar afanosamente para mantener el buque a flote… 

“El Roto” nos advierte magistralmente en su viñeta del 9 de marzo de que es imprescindible que a partir de ahora todos los días del año ratifiquemos con nuestra conducta lo proclamado el 8 de marzo, de tal forma que este día sea el principio de todos los días, el principio de la inflexión histórica hacia la nueva era en la que los seres humanos vivan, como recomendaba Miguel Hernández en uno de sus preciosos versos, “con el amor a cuestas”.



¡Y no nos olvidemos de Forges!

martes, 27 de febrero de 2018

Si alguno de los que se nos van se quedan luminosamente entre nosotros, es Forges.

Sus viñetas nos han hecho reflexionar, sentir, abrir manos y mente. “Y no te olvides de Haití, y no te olvides de Somalia” el 22 de diciembre de 2011 escribí este blog:

En tiempos de tanto olvido, de tanto mirar hacia otro lado, de tanto ser espectador impasible, quiero reiterar mi gratitud a quienes, como Forges, nos recuerdan cada día lo que deberíamos tener todos presente en nuestra mente y corazón para, progresivamente, comportarnos de otro modo. Haití y Somalia, los habitantes de estos dos países requieren muestras de solidaridad, particularmente de quienes viven en los barrios más prósperos de la Tierra que, con gran frecuencia, se dejan manipular por informaciones que les convierten en simples receptores sin capacidad de reacción, sin coraje para dejar de pensar tanto en sí mismos y volver su mirada a los más necesitados. Hacerlo tiene muchas ventajas ya que no sólo se aprecia más lo que se tiene sino que se conocen las precariedades del prójimo.



Con insistencia ejemplar, Forges nos señala los auténticos desafíos que deberíamos tener en cuenta y adoptarlos como propios, especialmente cuando celebramos, aunque acosados por los mercados -¡qué inmenso error haber sustituido los valores éticos por los bursátiles en la década de los ochenta!-, fiestas navideñas y nos deseamos los mejores augurios (a pesar de los pesares) para el año 2012.

Haití y Somalia… y todos los que viven en condiciones difícilmente calificables como humanas: si realmente les atendemos, nos sentiremos mejor. Tener en cuenta todas las vidas y no sólo la propia. El recordatorio de Forges es el mejor mensaje para el Año Nuevo.

Sí, viñetas como éstas valen más que cien sermones.
Ha dibujado el mundo y a cada uno de nosotros con bondad sin límites.




¿Qué nos mantiene irresponsablemente silenciosos?

jueves, 8 de febrero de 2018


¿Dónde están las voces que tanto se anunciaban? ¿Las voces de los marginados, de los olvidados, de los jóvenes cuyo futuro se ensombrece todavía más por un puñado de monedas, de las comunidades académica, científica, artística… que debían estar al frente de la gran movilización popular que  hoy es imperativa y apremiante? Sólo las mujeres, por fortuna, parecen haber comprendido que ahora, ante procesos potencialmente irreversibles, ha llegado el momento de “Nosotros, los pueblos”, como tan lúcida como prematuramente enunció la Carta de las Naciones Unidas…

Ellas serán, como pronosticó Nelson Mandela, la “piedra angular” de la nueva era. Pero para que estos nuevos tiempos sean realidad es preciso actuar sin demora. Frente a los retos globales que amenazan a la humanidad en su conjunto –nuclear, extrema pobreza, cambio climático- no podemos aplazar nuestra reacción… porque mañana puede ser tarde.

No me canso de repetir que es inadmisible éticamente que cada día se inviertan en armas y gastos militares más 4.000 millones de dólares al tiempo que mueren de hambre miles de personas, la mayoría niñas y niños de uno a cinco años de edad. Y sin embargo, ¡qué vergüenza!, no sólo no han disminuido las inversiones en defensa sino que, a requerimiento del Presidente Trump, se han aumentado… Y en España el gobierno se ha apresurado a anunciar, sin que se haya producido acto seguido una gran protesta, que se incrementarán en el ¡80%!

En cambio, se han ralentizado las propuestas para llevar a cabo los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) y los Acuerdos sobre Cambio Climático que permitirían la gran transición desde una economía de especulación, deslocalización productiva y guerra, a una economía basada en el conocimiento para un desarrollo global, humano y sostenible.

Y silencio.

El insólito Presidente Trump ha anunciado a bombo y platillo que no pondrá en práctica las medidas que permitirían evitar un mayor deterioro de la  habitabilidad de la Tierra, tan sabiamente promovidas y suscritas por su antecesor.

Y silencio.

En el ciberespacio, donde debían ser millones los “whatsapp”  y “twitters” que advirtieran al Presidente republicano de los Estados Unidos que si sigue afectando gravemente el porvenir de la humanidad dejaremos de adquirir productos norteamericanos…

Y silencio.

Trump margina todavía más a las Naciones Unidas y refuerza los dislates de los grupos plutocráticos (G7, G8, G20) inventados por el neoliberalismo de Reagan y Thatcher…

Y silencio.

Cuando más urgente es un nuevo concepto de seguridad, y de trabajo, y de estilo de vida… Cuando es  indispensable inventar un futuro distinto y recordar cada día que el por-venir está (aún, quizá ya por poco tiempo) por hacer… miramos hacia otro lado, los gobernantes se presentan amilanados y sumisos, los medios de comunicación, casi todos la voz de su amo, se ocupan en distraer al personal…

Y silencio.

He aquí lo que escribí en Berlín el 22 de octubre de 2011. Hoy es mucho más, muchísimo más, oportuno:

“Fingí que no sabía… y ahora voy con mi conciencia a cuestas, insomne noche y día.

Es un deber
ineludible
contemplar
el mundo entero.
Ya no hay excusas.
Ya no podemos
aducir
que no sabíamos.

Apresúrate
porque nunca
sabemos
si podremos dar
el siguiente paso.
El misterio
insondable
de la existencia
no admite
dilaciones.
Cada instante
cuenta.
No desperdicies
ni un instante.
Espera, sí,
pero no aguardes”.

No aguardemos ni un instante más: elevemos nuestra voz para que grandes clamores populares nos permitan mirar a los ojos de las generaciones futuras y decirles: “Hemos cumplido”.

Publicado en Público, 8 de febrero de 2018

Nicanor Parra, otro grande de América Latina que se ausenta… y se queda

jueves, 25 de enero de 2018

¡Qué fantástica aportación de América Latina a la literatura, a la reflexión, a la imaginación! Muchos ya se han ido pero sus obras nos quedan como referente, inspiración y brújula. 

Acaba de fallecer, a los 103 años, el gran escritor chileno Nicanor Parra. Y quiero expresar mi admiración y condolencia con este poema escrito el 21 de enero de 1990, exactamente 28 años antes de su muerte y publicado en “Aguafuertes”, que se iniciaba con unos versos suyos: 

“La partida tenía que ser triste 
 como toda partida verdadera; 
 álamos, sauces, cordillera, 
 todo 
parecía decirme “no te vayas”!” 
Nicanor Parra 
“Quédate, 
quédate aquí…” 
me han repetido 
voces amigas 
de esta tierra. 

Pero debo volver 
al calor 
de mi frío, 
al despertar 
de mi pueblo 
aún a sabiendas 
de que la noche 
será larga 
y el tiempo inclemente”. 

Leer a Nicanor Parra ayuda a hacer frente al tiempo inclemente.

Papa Francisco: la solución es la cultura de paz a escala mundial

lunes, 22 de enero de 2018

El Papa Francisco, en su discurso tradicional del inicio de año ante los representantes del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, pronunciado el pasado 8 de enero, abordó con claridad y valentía la cuestión esencial de la paz https://www.aciprensa.com/noticias/texto-completo-discurso-del-papa-al-cuerpo-diplomatico-acreditado-ante-la-santa-sede-64757). Recomiendo la lectura del texto completo, pero entresaco a continuación algunos párrafos que considero particularmente importantes: 

“La paz no se construye como la afirmación del poder del vencedor sobre el vencido. Lo que disuade de futuras agresiones no es la ley del temor, sino la fuerza de la serena sensatez que estimula el diálogo y la comprensión mutua para sanar las diferencias”… “La paz se consolida cuando las naciones se confrontan en un clima de igualdad. Lo intuyó hace un siglo —un día como hoy— el Presidente estadounidense Thomas Woodrow Wilson, cuando propuso la creación de una Asociación general de las naciones destinada a promover para todos los Estados indistintamente, grandes y pequeños, mutuas garantías de independencia e integridad territorial…” . 

El Pontífice hizo hincapié en la importancia de “la libertad, la justicia y la paz en el mundo, que tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”, como afirma la Declaración Universal de los Derechos Humanos. 

Se refirió a que “las incesantes peticiones de paz que provienen de las tierras ensangrentadas por los combates parecen ser cada vez menos eficaces ante la lógica aberrante de la guerra. Este escenario no puede lograr que disminuya nuestro deseo y nuestro compromiso por la paz, pues somos conscientes de que sin ella el desarrollo integral del hombre se convierte en algo inalcanzable… convencido de que la paz es condición necesaria para el desarrollo que, a la vez, requiere “combatir la injusticia y erradicar, de manera no violenta, la causa de las discordias que conducen a las guerras”. 

Considero importante destacar el énfasis con que declaró que “La promoción de la cultura de la paz para un desarrollo integral requiere esfuerzos perseverantes hacia el desarme y la reducción del uso de la fuerza armada en la gestión de los asuntos internacionales”. 

Se refirió también a su “Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz” del presente año en el que sugirió cuatro «piedras angulares» para la acción: acoger, proteger, promover e integrar. Indicó que “la integración es un proceso bidireccional, con derechos y deberes recíprocos”, lo hay hay que tener muy presente en esta Europa a la que llegan diariamente cientos de inmigrantes buscando un futuro mejor... 

Estamos ante un momento de inflexión. Los movimientos ecológicos, de derechos humanos, igualdad, democracia y desarme están entre los más poderosos movimientos sociales de nuestro tiempo y su convergencia en la “gran alianza” de movilización para una cultura de paz es fundamental para el éxito. Ninguno de estos movimientos puede triunfar plenamente por sí mismo… Todos ellos necesitan una cultura de paz para lograr su objetivo completo… Sin paz, no puede haber democracia, ni derechos humanos universales, ni ningún tipo de protección del medio ambiente, ni igualdad para las mujeres… Esta “interdependencia” de sus diferentes componentes es una de las contribuciones más importantes y valiosas de la cultura de paz. 

Este discurso del Papa constituye un documento de gran valor y oportunidad al que, sin embargo, los medios de comunicación han dedicado escasísimos espacios e interés. Es por ello que vuelvo a hacer mías unas palabras de Iñaki Gabilondo: “¿Saben lo más impresionante de esta noticia? Es que no es noticia”. La mayor parte de los medios de comunicación son “la voz de su amo” y siguen sin dar el relieve necesario a lo realmente importante. Son cómplices.

¿Educación?: Filosofía

viernes, 12 de enero de 2018

Lo primero que ha hecho la nueva Directora General de la Unesco, Sra. Audrey Azoulay, ha sido enviar al mundo un mensaje con motivo del Día Mundial de la Filosofía – el 16 de noviembre- que coincide con la toma de posesión de la Dirección General en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.  

Filosofía, fundamental para ser “libres y responsables” –que es la magistral definición de “educado” que establece el Artículo 1º de la Constitución de la Unesco-. Filosofía para hacer posible el pleno ejercicio de las facultades distintivas de la especie humana: reflexionar, imaginar, anticiparse, innovar, ¡crear!. Filosofía para –como inicia su escrito la Directora General- “poder transformar las sociedades”, para llevar a la práctica los cambios radicales que la situación actual del mundo exige. “El progreso, me decía un día en Oxford el Prof. Hans Krebs, consiste en ver lo que otros también pueden ver …., y pensar lo que nadie ha pensado”. 

Es hoy necesario y apremiante, entre tantos enfoques e informes que confunden educación con capacitación y conocimiento con información (y lo que es todavía peor, con noticia) impulsar la Filosofía en todos los grados del aprendizaje. 

Filosofía y enseñanzas artísticas para “dirigir con sentido la propia vida”, según la excelente expresión de D. Francisco Giner de los Rios. “La Filosofía crea las condiciones intelectuales para el advenimiento del cambio, el desarrollo sostenible y la paz”, subraya la Directora General. “Exhorto a todos los Estados Miembros a que den vida a este mensaje, que entronca con la esencia misma del mandato de la Unesco”, concluye. 

¡Qué bien inicia la Directora General Audrey Azoulay su difícil misión!. Son excelentes augurios. Le deseo lo mejor. 

P.D.: El Presidente Trump ha anunciado -¡y va la segunda!- que los Estados Unidos abandonarán la Unesco a finales de 2018. Está claro que Trump, que desdeña los acuerdos sobre la habitabilidad de la Tierra suscritos por su antecesor, no se da cuenta, acostumbrado a mirarse tan sólo a sí mismo, de los perjuicios que su actitud podría producir no sólo en los jóvenes y niños norteamericanos si no del mundo entero. La receta, todavía está a tiempo, es la Filosofía, es la Unesco…

Año Nuevo vida nueva (quizás sea la última oportunidad)

lunes, 1 de enero de 2018

¡Nos hallamos demasiado pendientes de los móviles y tabletas “sabelotodo”! Es ahora indispensable reflexionar, imaginar… pensar en lo que nadie ha pensado… ¡crear! 

En palabras de María Novo, es imprescindible una “reapropiación del tiempo” para ejercer plenamente las facultades distintivas de la especie humana. Sólo así será posible cambiar de rumbo, modificar a contraviento las actuales tendencias, acaparadas en exclusiva por el crecimiento económico, por tener y no por ser. 

Las transformaciones mundiales que son inaplazables –nos hallamos ante procesos que son potencialmente irreversibles- requieren intensos y renovados esfuerzos. Me gusta repetir, con Amin Maalouf, que “situaciones sin precedentes requieren soluciones sin precedentes”. El por-venir está por-hacer… ¡y debe inventarse! “No podemos resolver los actuales problemas del mundo con las mismas maneras de pensar que los produjeron”, sentenció Albert Einstein. 

Como científico que ha trabajado desde el principio en la prevención de patologías del recién nacido que pueden afectar sin remedio su sistema neuronal (escribí hace ya muchos años el libro “Mañana siempre es tarde”) he ido llamando la atención, cada vez con mayor apremio, sobre la necesidad de hacer frente –utilizando un nuevo concepto de seguridad que añada a la seguridad territorial la de las personas que los habitan- a las grandes amenazas globales (deterioro del medio ambiente, extrema pobreza, armas nucleares). 

La aprobación por las Naciones Unidas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y de las medidas sobre el cambio climático aprobadas en el mes de noviembre de 2015 en París, apareció como una manera adecuada y oportuna para, al menos, controlar la situación y evitar un mayor peligro. Pero el neoliberalismo que ha llevado a la presente deriva conceptual, social y económica de la humanidad no ha permitido destinar a estos fines los fondos mínimos necesarios. Por si fuera poco, el Presidente Trump ha anunciado que no pondrá en práctica el compromiso adquirido por su antecesor para el control del cambio climático… y la débil Unión Europea, estrictamente monetaria, no ha reaccionado con la firmeza que merecía la ofensa que la actuación del insólito Trump representa para las jóvenes generaciones de todo el mundo. 

Trump y los líderes “blandos” que hoy proliferan en todas partes están desoyendo el mensaje riguroso y dramático de miles de científicos de 184 países que han advertido que pronto será demasiado tarde… Los intereses financieros de unos cuantos se siguen imponiendo a los intereses legítimos de “Nosotros, los pueblos”… El poder mediático es de tal magnitud que, como ha indicado recientemente Iñaki Gabilondo en relación a esta noticia: “¿Saben lo más impresionante de esta noticia? Es que no es noticia”. La mayor parte de los medios de comunicación son “la voz de su amo” y siguen sin dar el relieve necesario a estas advertencias tan severas. Son cómplices. 

Por si fuera poco, acabamos de conocer la noticia de que el gobierno español “asegura a la OTAN que su gasto militar crecerá un 80%”. No podía imaginarse una forma más incomprensible y dolosa de augurar un mejor 2018 en relación al año que ahora termina. 

¡Reaccionemos! Hoy ya podemos expresarnos. Somos los ciudadanos del mundo los que, con un gran clamor popular a escala planetaria, debemos decir al mundo que es preciso actuar sin demora… y advirtiendo a Trump que si no corrige rápidamente su actitud, dejaremos de adquirir productos norteamericanos. 

¡Tengamos en cuenta los motivos esenciales que deben transformar nuestro comportamiento cotidiano! Sólo así el año 2018 podría ser el año de la “vida nueva”.