SIN CIENCIA NO HAY FUTURO. MARCHA MUNDIAL DEL 22 DE ABRIL DE 2017

martes, 25 de abril de 2017



Por fin, los científicos advirtiendo a la gente de la necesidad apremiante de detener, antes de que sea demasiado tarde, el grave deterioro de la habitabilidad de la Tierra.

¡Por fin, los más conscientes de la urgencia de los cambios radicales a los que “los mercados” se oponen sin pensar en el error histórico que cometerían las generaciones presentes si dejaran como legado a las venideras un planeta desvencijado e irreparable!

La gente espera “la irrupción de los intelectuales”, como escribí el 21 de abril de 1988:

“Indemne estoy en apariencia
pero muy herido.

No me cabe en la cabeza
tanto olvido
del hermano
solo, aislado,
ignorante,
hambriento,
mientras aquí reverenciamos
al dinero,
al banquero,
al general
     saludo militar,
     saludo militar,
     saludo militar…
todos de uniforme,
todos uniformes,
     marcando el paso,
     marcando el paso.

Desde los grandes ventanales
se sigue atentamente
nuestro tímido aleteo,
mientras la calle espera
la irrupción de los intelectuales
y el ave de la paz
no halla su nido”.


Entonces, como ahora –pero ahora ya inaplazable- era necesario reconocer la igual dignidad humana y basar en este fundamento ético nuestro comportamiento cotidiano.

¡Ciencia y conciencia!

MUY URGENTE: NACIONES UNIDAS O EL CAOS

miércoles, 12 de abril de 2017

En páginas sucesivas de la prensa del 11 de abril de 2017 se lee: 

1.- Los "G5" del Sur de Europa escurriendo el bulto, considerando "comprensible" el bombardeo de Estados Unidos en Siria. De ellos, cuatro PIGS... que en lugar de reivindicar, ceden, una vez más. 

2.- Los G7 que "buscan posturas comunes" frente a Rusia en relación a Siria... en lugar de, por fin, poner este tema, como todos los que tienen que ver con cuestiones de esta naturaleza y complejidades -por quienes son los contendientes, por quienes son "los guardianes del orden internacional", que alcanza situaciones de auténtico delirio al haber encomendado a Arabia Saudita el conflicto en Yemen...- en manos de las Naciones Unidas apoyándolas para que sean lo que su nombre indica: naciones del mundo unidas para un multilateralismo eficiente, dotándolas de los medios personales, técnicos, de defensa y financieros adecuados. 

3.- Y, en la misma serie de noticias, figura a continuación que el auténtico y enmascarado epílogo: el G2, el "mano a mano" de los Estados Unidos y China, repartiéndose los grandes papeles mientras los acólitos de Occidente no consultados ven "aceptable" lo que los mandamases deciden. 

Sólo un gran clamor popular de "Nosotros, los pueblos...", como tan lúcidamente se inicia la Carta de las Naciones Unidas, podría restablecer la cordura y la esperanza. Hoy "los pueblos" ya tienen voz.

No pueden permanecer callados, espectadores impasibles acosados por el inmenso poder mediático que reduce a los ciudadanos a exclusivos fanáticos seguidores de un club de balompié... El tiempo del silencio ha concluido: si "los pueblos" no toman hoy en sus manos las riendas del destino común, mañana puede ser tarde.

Carme Chacón, temprano madrugó la madrugada

lunes, 10 de abril de 2017

"Cómo del rayo", para seguir con las palabras de Miguel Hernández, se nos ha muerto Carme Chacón. Le profesaba -y sigo profesando, ahora más- un especial afecto. "Todos los días son un regalo", dijo no hace mucho. Debemos tenerlo muy presente: todos los días son un regalo porque, de pronto, a veces mañana no amanece... 

A Carme Chacón con quien tanto quería...

A cualquier niño en medio de cualquier guerra…

viernes, 7 de abril de 2017

Han pasado 33 años desde que lo escribí, el 25 de febrero de 1984. Entonces era para los niños de Beirut… Hoy se adapta a la tragedia que viven muchos niños y niñas en Siria (y en tantos lugares más…). Lamentablemente, no ha cambiado nada…. 

“Tus ojos de niño 
ya han visto 
el horror de la guerra, 
 de la violencia, 
del hambre… 

Tus ojos han visto 
la herida 
y la sangre, 
el odio, 
y la inclemencia. 

Tus ojos de niño 
no han visto sino desamor 
y fogonazos de ira… 

Vive, niño de Beirut, 
 para que un día, 
contemples la grandeza 
de la luz que anida 
debajo de la piel 
humana”

Y seguimos de espectadores impasibles, “distraídos”, indiferentes, silenciosos… ¡Delito de silencio…! ¿Hasta cuándo?

¡Ni un día más de silencio!

viernes, 31 de marzo de 2017

Ni un día más de silencio consintiendo que los grupos plutocráticos que han sustituido a las Naciones Unidas sigan sometiendo a la humanidad, conduciéndola sin brújula, miope, obcecada, cortoplacista… hacia situaciones de no retorno. 

Es necesario proceder sin demora a la refundación de un sistema multilateral democrático y eficiente, las Naciones Unidas que diseñó el Presidente Roosevelt. Es la voluntad popular la que, consciente de que estamos recorriendo caminos sin regreso, debe manifestarse en grandes clamores para lograr que se detenga, antes de que sea demasiado tarde, la desbocada trayectoria que, sobre todo en cuestiones potencialmente irreversibles –como las medio ambientales y la pobreza extrema- estamos viviendo.

Se ha aceptado lo inaceptable… y ahora, al borde del abismo, es insoslayable reaccionar: se aceptó que las Naciones Unidas se sustituyeran por los grupos oligárquicos de los G6, G7, G8, G20… de tal modo que la gobernanza global (193 países) se confiaba a seis, siete, ocho, veinte países prósperos…

Se aceptó que los valores y referentes éticos y democráticos se sustituyeran por los mercantiles… Se aceptó que los beneficios inmediatos prevalecieran sobre la imprescindible visión prospectiva… Se aceptó –“por codicia e irresponsabilidad”, según palabras del Presidente Obama- la deslocalización productiva, que no tiene en cuenta las condiciones laborales ni los derechos humanos… Y se aceptó que, para “cumplir con la deuda”, se redujeran hasta desaparecer las ayudas al desarrollo… Y se aceptó que la Unión Europea, estrictamente monetaria, no cumpliera sus deberes con los refugiados… Y se aceptó que se mintiera –“armas de destrucción masiva”- para la invasión de Irak, origen de tantos descalabros y terrorismo. Y se aceptó que no hubiera dinero para los Objetivos de Desarrollo del Milenio… 

Y se sigue aceptando que cada día mueran de hambre miles de seres humanos –la mayoría niñas y niños de uno a cinco años de edad- al tiempo que se invierten en armas y gastos militares 4.000 millones de dólares. Y se ha aceptado que no se acepte dar el 10% de esta ingente suma para ayuda al desarrollo, como se propuso tan acertadamente por el International Peace Bureau de Ginebra en su gran (y desoída) campaña de “Desarme para el Desarrollo”… 

Y se sigue aceptando –consecuencia de todo lo anterior- que las peligrosas brechas sociales no dejen de aumentar… Y se aceptó que los “mercados” nombraran sin elecciones a los gobiernos de Italia y Grecia, cuna de la democracia… Y se acepta -¡hay que tener memoria de lo acaecido en los años 1935-1938!- que rebroten el fascismo, el fanatismo, la prevalencia de unas culturas y etnias sobre otras… 

Acabamos de asistir consternados a los resultados de la sesión de los “cuatro grandes” de la Unión Europea –Francia, Alemania, Italia y España- para preparar el 60 aniversario del Tratado de Roma: cuando podíamos esperar que decidieran, como habían establecido en Lisboa en el año 2000, transitar hacia una economía de desarrollo global humano y sostenible basado en el conocimiento… y anuncia enérgicas acciones para acoger a los refugiados y emigrantes, incrementado rápidamente las ayudas al desarrollo… ¡lo único que se les ocurre es aumentar fuertemente los gastos de “defensa y seguridad”!

Los días 17 y 18 de marzo se reunió en Baden-Baden (Alemania) el G20… y, para no contrariar al Presidente norteamericano –como había sucedido hace años con Reagan y después con los Bush- se edulcoraron los términos de las directrices económicas, para hacerlas “ligeramente” (¡sólo ligeramente!) proteccionistas… y se eliminó -¡qué vergüenza, qué despropósito!- la mención de los Acuerdos de París sobre el Clima, de obligado cumplimiento si las presentes generaciones no quieren figurar como protagonistas del mayor error histórico que podría cometerse en relación a la habitabilidad de la Tierra y las generaciones venideras… 

¡Y silencio!... Con gran presteza, la Ministra de Defensa de España, se ha apresurado a visitar el Pentágono para asegurar a los más próximos colaboradores del insólito Presidente Trump que les compraremos un montón de artilugios bélicos… 

Y silencio. 

Y es que los “mercados”, que desde la década de los ochenta tienen en sus manos las riendas del destino común, manejan también a la perfección “las armas de distracción masiva”, en acertadísima versión de la acertadísima Soledad Gallego Díaz. Sí, convierten en espectadores impasibles, sólo entendidos en futbol y carreras… a un considerable número de ciudadanos que, por desafección a la política y a los políticos, no ejercen la resistencia que ahora es inaplazable. 

¡Ni un día más de silencio! Ahora ya podemos expresarnos. Ahora ya podemos ofrecer grandes clamores populares. 

¡Alcemos la voz! Delito de silencio.

Unión Europea, ¡otro disparate!: al cumplirse el 60 aniversario la “nueva prioridad” es ¡incrementar los gastos de seguridad y defensa!

viernes, 10 de marzo de 2017

Los líderes actuales de la Unión Europea preparan una declaración solemne para el 60 aniversario del Tratado de Roma “en el que pasan literalmente al ataque”, publicaba “El País” en primera página en su número del 9 de marzo. La justificación la sitúan en “el Brexit –el Reino Unido sale sin haber entrado- y la llegada de Trump a la Casa Blanca”. “Europa se declara “orgullosa de proteger sus valores y a su gente”… Y para ello, lo único que se le ocurre, en lugar de reponer la brújula ética que guió a los fundadores de Europa… en lugar de fortalecer una unión estrictamente monetaria con una unión social, política, cultural y económica… en lugar de procurar el urgente restablecimiento de un sistema multilateral eficiente, unas Naciones Unidas dotadas de los recursos humanos, técnicos y financieros que les permitan recomponer urgentemente los desperfectos producidos por los grupos plutocráticos (G7, G8, G20) con los que el tándem Reagan-Thatcher sustituyó a las Naciones Unidas en la década de los ochenta… en lugar de comunicar al mundo en el 60 aniversario que exigirían a todos los Estados miembros el cumplimiento de la excelente Carta de Derechos Fundamentales (2000)… y que no se permitiría el mínimo brote de racismo, fanatismo, prevalencia, xenofobia, raíces amargas de los conflictos del pasado… en lugar de procurar un nuevo concepto de seguridad, que incluía la puesta en marcha de una generosa ayuda al desarrollo (Objetivos de Desarrollo Sostenible) y a los Acuerdos alcanzados en París en diciembre de 2015 sobre cambio climático, con el apremio necesario porque se trata de procesos potencialmente irreversibles que podrían afectar el legado intergeneracional… en lugar de situar a Europa en la vanguardia de la solidaridad y anticipación… sólo se les ocurre –“si quieres la paz prepara la guerra”- adquirir más armas y construir más muros… 

Es apremiante la movilización popular antes de que sea demasiado tarde. Ahora sí, ha llegado el momento de “Nosotros, los pueblos” que tan lúcidamente estable en su primer párrafo la Carta de las Naciones Unidas. Los pueblos, la gente, tomando en sus manos las riendas del destino común. 

Y, abandonando sus torres de marfil, la comunidad intelectual, científica y artística situándose decididamente en la vanguardia de la movilización presencial en el ciberespacio para los grandes clamores a los desafíos globales con decisiones que no pueden postergarse. 

Todos unidos. Ha llegado el momento de que la Unión Europea sea catalizadora de la unión mundial. Que, desde Europa, se difundan pautas de comportamiento colectivo que son exigibles por primera vez en la historia. 

Alcemos la voz, para la transición de la fuerza a la palabra. Delito de silencio.

Mañana puede ser tarde

domingo, 5 de marzo de 2017

La humanidad está acercándose rápidamente a puntos de no retorno en los que la habitabilidad de la Tierra resultará irreversiblemente dañada. 

Los gobernantes se hallan atareados en reparar como pueden los desperfectos de las frágiles y vulnerables estructuras de poder que han sustituido a las Naciones Unidas, gran diseño multilateral democrático, por ineficaces grupos plutocráticos (G8, G9, G,10). 

Y los referentes y brújulas que representaban los valores éticos han sido sustituidos por los bursátiles, y la cooperación por la explotación. La insolidaridad es absoluta. 

La gente, que ahora ya puede expresarse, que ahora ya conoce los retos a escala mundial, se halla sometida a colosales maniobras de acoso por parte del omnímodo y omnipresente poder mediático, que la reducen a la condición de espectador impasible, obcecado, irritado… 

¿Quién puede, quién debe hacer sonar las campanas a rebato antes de que tañan, ya sin remedio? ¡La comunidad científica, académica, artística, intelectual en suma! Son ellos los que no pueden permanecer ocupados, distraídos, en-si-misma-dos mientras el tiempo pasa y la humanidad se acerca al abismo. 

Quienes debieran estar en la vanguardia de las movilizaciones y clamores populares para llevar a cabo las transformaciones que se requieren con apremio permanecen en sus torres de marfil atareados, burocratizados… 

Ha llegado el momento de reaccionar, de saltar a la calle y al ciberespacio… porque “Mañana puede ser tarde”…

Sin referentes éticos, Europa a la deriva

martes, 21 de febrero de 2017

Se había advertido por numerosos “vigías” y desde múltiples ángulos de observación que una unión sólo basada en el dinero y en el poder excesivo del “mercado”, sin balizas éticas, desembocaría en el fracaso más estruendoso. No fueron capaces de alcanzar más unión que la monetaria cuando debía ser una unión política, económica, cultural y social. Quienes soñaban con la Europa unida por “principios democráticos” –como establece el preámbulo de la Constitución de la UNESCO- se han visto defraudados. Quienes, como Robert Schumann y Jean Monnet en 1949, proclamaron que “hay que inventar Europa”, no han sido tenidos en cuenta por los políticos del siglo XXI, incapaces de contener el aluvión dinerario. 

¡La excelente Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea!, aprobada en el año 2000, ha sido relegada por los gobernantes y parlamentarios actuales, en lugar de situarla como eje fundamental de sus brújulas, de sus “hojas de ruta”. 

Y así, nos hallamos inermes ante unos hechos socialmente intolerables –el Informe de OXFAM-INTERMON sobre la concentración del poder financiero en muy pocas manos es desolador- y con inadmisibles -e inimaginables, en el caso de España- muestras de insolidaridad y, lo que es más angustioso todavía, con rebrotes de racismo, fobias y fanatismo. La solución está en la democracia y en la educación. La democracia genuina brilla por su ausencia. Pretenden basarla exclusivamente en las urnas en lugar de hacerlo en los valores éticos esenciales de la igual dignidad de todos los seres humanos, la justicia, la libertad y la solidaridad. Así lo propusimos hace ya algún tiempo en un proyecto de Declaración que abarca la democracia ética, social, política, económica, cultural e internacional (https://declaraciondemocracia.wordpress.com ). 

La educación –para forjar ciudadanos del mundo “libres y responsables”- debe estar orientada para “ser” y no para “tener”. Ser plenamente para ejercer sin cortapisas las facultades distintivas de la especie humana: reflexionar, imaginar, innovar, ¡crear! Y actuar en virtud de las propias decisiones y nunca más al dictado de nadie ni de dogma alguno. 

La tecnología digital debe hallarse al servicio de los seres humanos y no al contrario. 

Sí: cada ser humano libre y responsable, capaz de crear y de llevar en sus manos las riendas de su destino, nuestra esperanza. La única esperanza para esclarecer horizontes hoy tan sombríos.

La mujer, constructora de la paz

jueves, 16 de febrero de 2017

“La mujer, piedra angular de la nueva era”, me dijo en 1996 el Presidente Nelson Mandela en Pretoria. Ella será la que, con sus facultades inherentes, pondrá en práctica la cultura de la paz y la no violencia. Porque las mujeres sólo usan la fuerza excepcionalmente. Y el hombre sólo excepcionalmente no la utiliza”. 

Transcribo a continuación un escrito de Andre Sheldon, Director de “Global Strategy of Nonviolence”: 

"Como explican Sumaya Farhat-Nasser y Gila Svirsky en una declaración conjunta, “el movimiento de paz de las mujeres en Palestina e Israel cree que ha llegado el momento de poner fin al derramamiento de sangre. Ha llegado el momento de deponer nuestras armas y nuestros miedos. Nos negamos a aceptar más guerras en nuestras vidas, nuestras comunidades, nuestras naciones. Nos negamos a tener miedo. Nos negamos a sucumbir ante la violencia. Nos negamos a ser enemigos”.

Silenciados. Acallados

lunes, 6 de febrero de 2017

El inmenso poder mediático impide que se difundan adecuadamente las múltiples voces de alerta, las propuestas para nuevos enfoques, para cambios radicales, para la transición de la fuerza a la palabra, para la inflexión histórica de la nueva era que se ha iniciado… 

Repito hoy, lo que escribí en el mes de octubre de 1992 en “Terral”: 

“El presente todo lo acapara, 
 lo ocupa todo. 
Su griterío impide 
oír el pasado. 
Su ajetreo oculta 
el futuro
y todo se quebranta 
y ensombrece. 
Debemos ver cada día 
los ojos de los todavía 
no nacidos 
que nos miran. 
Debemos decir lo indecible, 
lo que no quiere ser oído 
si pretendemos vivir 
con la cabeza erguida 
y mirar a nuestros hijos… 

Sólo la mano tendida 
podría avivar la lumbre 
y orientar nuevos rumbos…” 

¡Hace 25 años! Es ahora sí urgente todavía decir lo que no quiere ser oído. Y tender manos solidarias, nunca más alzadas. 

No nos dejemos acallar. Podemos y debemos expresarnos. Grandes clamores presenciales y digitales podría, por fin, poner en manos de la gente las riendas del destino común.

Por una vida digna de las generaciones que llegan a un paso de la nuestra

miércoles, 1 de febrero de 2017

Los grandes poderes económicos “han sido capaces de desactivar la rebeldía”, en lúcida expresión de María Novo. Todos amilanados. Nos han secuestrado el tiempo. Tenemos que reaccionar. 

Las multitudinarias manifestaciones presenciales de las mujeres en Estados Unidos constituyen un rayo de esperanza. Deberían ir seguidas de grandes clamores en el ciberespacio. Millones de hombres y mujeres intercediendo por el futuro de sus hijos, de las generaciones venideras. 

Y así, quizás, las comunidades científica, académica, artística, intelectual, en suma, hoy tan aposentadas en sus torres de marfil, se decidirían a encabezar la gran movilización que es inaplazable.

LLAMAMIENTO MUY URGENTE

viernes, 20 de enero de 2017



Frente a graves amenazas globales, ahora sí, ciudadanos del mundo, ¡uníos!

Por primera vez en la historia, la humanidad debe hacer frente a procesos potencialmente irreversibles, de tal modo que, si no se adoptan medidas correctoras a tiempo, podrían alcanzarse puntos de no retorno.

Es inaplazable advertir a escala planetaria de la irresponsabilidad inadmisible en la que incurriríamos si no reaccionamos con firmeza para reconducir las actuales tendencias.

En el mes de septiembre de 2015, en la “Declaración Conjunta Emergencia Social y Ecológica” (https://declaracionconjunta.wordpress.com) suscrita en primeros lugares por Mikhail Gorbachev, Mario Soares, Garry Jacobs, Colin Archer, Roberto Savio y François de Bernard, propusimos ya, con carácter de urgencia, en un contexto insolidario, progresivamente egoísta, xenófobo, racista y fanático, la inmediata adopción de medidas relativas al medio ambiente, las desigualdades sociales y extrema pobreza, y la eliminación de las armas nucleares, al tiempo que urgíamos la refundación –inicialmente constituido en sesión permanente extraordinaria- de un sistema multilateral democrático, las Naciones Unidas, que el neoliberalismo ha marginado y sustituido por grupos plutocráticos (G6, G7, G8, G20).

Como ha sucedido con otros recientes manifiestos y llamamientos (Declaración de Premios Nobel de la Paz, Barcelona, diciembre 2015; Campaña de “Desarme para el Desarrollo”, iniciativa del International Peace Bureau, Berlín, septiembre-octubre 2016…) el inmenso poder mediático acalló cualquier posible eco y siguió propiciando innumerables espectadores sumisos y ofuscados.

Los Acuerdos de París sobre el Cambio Climático (COP) alcanzados en la reunión de Naciones Unidas al respecto, así como la propuesta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para el periodo 2015-2030 aparecieron como pasos en la buena dirección.

Pero al poco tiempo las expectativas empeoraron porque no sólo continuaba la carencia de recursos para la puesta en práctica de los ODS y de la COP sino que se confirmaba (informe de OXFAM-Intermon) la concentración de riqueza en pocas manos: miles de personas muriendo de hambre y desamparo al día, al tiempo que se invierten en armas y gastos militares 4.000 millones de dólares… al tiempo que se reducen drásticamente las ayudas al desarrollo, obligando a muchos seres humanos a abandonar sus míseros lugares de origen… y que hallan puertas y manos -¡y mentes!- cerradas al llegar –si logran llegar- a las riberas de sus sueños…

La situación de emergencia social y ecológica era ya motivo de gran preocupación y se esperaba con impaciencia que se pasara de los diagnósticos al tratamiento en tiempo oportuno, teniendo en cuenta especialmente a las generaciones futuras, deber indeclinable de las presentes.

Y entonces surgió en el escenario el Sr. Donald Trump, presidente electo de los Estados Unidos. El Partido Republicano ha sido, con escasas excepciones, defensor de la hegemonía norteamericana, oponiéndose radicalmente al multilateralismo democrático (recordar su rechazo a la Sociedad de Naciones en 1919; al Sistema de las Naciones Unidas, especialmente en la década de los 80, confiando la gobernanza mundial a grupos autárquicos; no suscribiendo la Convención de los Derechos del Niño en 1989; situando la Organización Mundial del Comercio fuera del ámbito de las Naciones Unidas; no haber tenido en cuenta las Resoluciones del Consejo de Seguridad en la invasión de Irak el año 2003…)

Los anuncios efectuados por el Presidente electo Trump relativos a las armas nucleares, al rechazo de las Naciones Unidas y al incumplimiento de los Acuerdos sobre el Cambio Climático constituyen una intolerable amenaza global.

Es inadmisible desde todos los puntos de vista que la actuación al frente del país más poderoso de la Tierra de quien hace caso omiso de las reiteradas advertencias de los científicos -¡ha designado como Secretario de Estado a un ex-presidente de la Compañía Exxon Mobil, que durante más de tres lustros (1980-1996) subvencionó generosamente a pseudo-especialistas para que negaran el efecto nocivo de las emisiones de CO2 y otros gases con “efecto invernadero” sobre la habitabilidad de la Tierra!- ponga en riesgo inminente a la humanidad entera y en particular, a los jóvenes y generaciones sucesivas.

Hasta hace poco, “Nosotros, los pueblos…” –como tan lúcidamente comienza la Carta de las Naciones Unidas- no podíamos expresarnos. Ahora, gracias a la tecnología digital ya podemos hacerlo libremente. Y sabemos lo que acontece. Ahora sí, ya es posible alzar la voz. Si no, seríamos cómplices. Delito de silencio.

Ahora sí, ciudadanos del mundo, debemos con firmeza en un gran clamor en el ciberespacio manifestar al Presidente Trump que si cumple sus aciagos propósitos serán millones de seres humanos los que, velando por el destino común y en especial por el de los más jóvenes, dejarán de adquirir y suministrar productos al país cuyo liderazgo constituye un peligro de efectos irreversibles para el conjunto de la humanidad.

Serán todos los seres humanos iguales en dignidad, serán “Nosotros, los pueblos…” los que tomen en sus manos las riendas hacia un futuro sin armas nucleares y con las condiciones propias de una vida digna en un entorno ecológico controlado. El porvenir está por-hacer, todavía. Es tiempo de acción. Mañana puede ser tarde.

Iniciemos, ahora que, por fin, es posible, la transición de una cultura de guerra a una cultura de paz, de la fuerza a la palabra.

Ahora sí, ciudadanos del mundo ¡uníos! Y, desde el próximo 20 de enero de 2017, expresad en los modernos medios de comunicación vuestra resuelta actitud si no rectifica su programa.

Frente a una amenaza global, una respuesta global a quien pone en riesgo el cumplimiento de nuestro deber supremo: el cuidado a las generaciones venideras. Traicionarlas constituiría un terrible error histórico.

Si se lograran evitar estas sombrías perspectivas, entonces, “Nosotros, los pueblos…” daríamos el siguiente paso: la reinstauración del multilateralismo que permitiría recorrer airosamente las primeras etapas de la nueva era.
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Es preciso mantenerse alerta y vigilantes, con una actitud permanentemente proactiva, difundiendo este mensaje, proponiendo en su caso mejoras al texto y, sobre todo, reclamando adhesiones a aspectos muy concretos del mismo.

Frente al terrorismo,

jueves, 12 de enero de 2017

un sistema multilateral democrático eficaz, unas Naciones Unidas refundadas dotadas de los medios personales, técnicos y financieros necesarios; una solidaridad planetaria que permita a todos los seres humanos una vida digna (hoy, menos de 100 personas poseen una riqueza mayor que la mitad de la humanidad y cada día se invierten en armas y gastos militares más de 4.000 millones de dólares al tiempo que mueren de hambre y pobreza extrema miles de personas, la mayoría niños y niñas de uno a cinco años de edad); restablecer un decidido apoyo al desarrollo humano y sostenible, tanto a escala mundial (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) como bilateral; cumplimiento de los derechos humanos de todas las personas, descartando el poder absoluto en cualquier supuesto; ... y análisis profundo y neutral de las causas que, en la medida que corresponda, desencadenaron animadversión, xenofobia, prevalencia y fanatismo... 

La fuerza sola, no. Su uso indebido -como en la invasión de Irak- se halla precisamente en el origen de muchos sentimientos y acciones terroristas. Frente al terrorismo es un error invocar solo a la fuerza. Lo que lo provocó en buena medida no puede ser único remedio.

Se destruyen puentes, se construyen muros y vallas...

lunes, 9 de enero de 2017

Y los gobernantes guardan silencio. Cómplices. 

Y "Nosotros, los pueblos..." convertidos en espectadores impasibles por el inmenso poder mediático que nos mantiene acallados, distraídos, amilanados, anonadados... 

Esta espléndida viñeta de "El Roto", publicada el 4 de enero, vale más que "cien sermones"

 

Es preciso reaccionar. Y hacerlo con apremio. Mañana, ya completamente cercados, será tarde. Ahora ya podemos expresarnos libremente. Es inexcusable hacerlo. Las comunidades académica, científica, artística, literaria, intelectual, en suma, debe situarse a la vanguardia de esta movilización popular. 

Los ojos de millones de seres humanos, de niños nacidos y por nacer nos contemplan anhelantes...

In Memoriam Mario Soares, hombre-faro

domingo, 8 de enero de 2017

“El futuro de la humanidad está amenazado, 
como la propia democracia, 
 sobre todo por el dominio absoluto de los mercados sobre los Estados, 
debido a que el dinero pasó a ser el valor supremo, 
sin principios éticos y sin respeto alguno a la dignidad de las personas”. 

Así expresa al término de su obra “Un Poeme político asume-se” 
en Vau/Campogrande, en septiembre de 2011. 

“Debemos reconocer -transcribo otro de los párrafos de este libro- que la crisis del mundo es profundísima. Nos hallamos en un momento de viraje radical de la civilización. La pobreza y las grandes desigualdades -entre personas y Estados- son cada vez mayores y menos soportables en todos los continentes. 

Las generaciones que se formaron en las últimas décadas del siglo XX –y que soñaron en vivir en paz, en un futuro mejor para todos y en sociedades más igualitarias y solidarias- soportarán muy difícilmente contemplar el horizonte actual sin caer en un profundo escepticismo, desesperación y rebelión….”. 

El Presidente Mario Soares es uno de los grandes personajes contemporáneos, cuya trayectoria se sitúa permanentemente en la vanguardia de la lucha por la igual dignidad humana. Conciliador, infatigable en la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos. Me he reunido con él en múltiples ocasiones y, especialmente en estos últimos años, he tenido frecuentes ocasiones de disfrutar de su magisterio. Cumplidos los noventa años, seguía siendo uno de los escasos líderes-referentes del presente. Seguía pensando en soluciones insólitas, en anticipaciones que sólo son posibles cuando se contempla el mundo en su conjunto desde una alta torre de vigía. En medio de tanta confusión conceptual, con perspectivas tan sombrías, el Presidente Mario Soares supo aportar nuevos enfoques, propios de una forma original de mirar la realidad con el fin de transformarla. 

No sólo disfruté sino que aprendí muchísimo en las largas conversaciones que mantuvimos en los años 2005 y 2006 y que dieron lugar al libro “Un diálogo ibérico”, en el que, desde la península, se analiza la situación presente del mundo, situado ya en la era digital y del antropoceno, ofreciendo Mario Soares sus visiones y previsiones de acuerdo con la experiencia de su largo trayecto. 

Sus valores y principios éticos aplicados a la política son el hilo conductor de una vida ubérrima. En un momento de gran precariedad de personas que estén a la altura de los inmensos desafíos que afrontamos, la figura del Presidente Mario Soares se agranda todavía. 

La debacle moral de Occidente, con las Naciones Unidas sustituidas por grupos plutocráticos, sólo podrán contrarrestarse siguiendo directrices como las que el Presidente Soares personificaba y ofrecía. “Nunca hay buen viento para quien no sabe a dónde va”, dice un refrán marinero. Mario Soares, hombre-faro para prever y para prevenir. 

Está claro que, a escala mundial, sólo un multilateralismo democrático basado en los mismos principios de la Carta de las Naciones Unidas, actualizado y dotado de los recursos personales, técnicos y financieros apropiados, constituye una de las soluciones más apremiantes, que el Presidente Soares se afanaba en proponer y en facilitar su puesta en práctica. “Sólo las Naciones Unidas pueden contribuir al diseño y construcción de un nuevo orden internacional, capaz de asegurar la paz y el bienestar a todas las personas, sea cual sea su raza, género y posición social. Somos un solo mundo, cada vez más interdependiente”, escribió en su ensayo autobiográfico político e ideológico. 

Tengo la seguridad de que D. Antonio Guterres, recién nombrado Secretario General de las Naciones Unidas, tendrá muy presentes las directrices de quien fue su gran colega, amigo y Presidente. 

Interdependencia, solidaridad, eliminar muros, establecer lazos… “Construir sociedades más solidarias desde un punto de vista económico y social y erradicar la pobreza que aflige a dos tercios de la humanidad, es nuestra gran tarea. Y reflexionar sobre cómo después de medio siglo podemos renovar el gran pacto de las Naciones Unidas para que se torne más eficaz y democrática la gobernabilidad internacional, porque los grandes problemas de nuestro tiempo –pobreza, agresiones contra el equilibrio ecológico del planeta, criminalidad organizada, educación, desarrollo científico y cultural- son de naturaleza internacional y traspasan los límites de los Estados nacionales… Es preciso avanzar hacia una gobernabilidad democrática mundial… No basta con denunciar. Es necesario proponer soluciones”. 

Nacido en 1924, inició en 1942, a los diecisiete años, los estudios en la Facultad de Letras de Lisboa. Más adelante, durante la “travesía” (exilio) cursó los estudios de derecho. 

En su largo recorrido, Mario Soares, siempre reflexivo, siempre meditando soluciones actualizadas y oportunas, republicano siempre, antifascista, militante comunista en un tiempo, europeísta, anticolonialista… y luego el exilio, encabezando más tarde el Partido Socialista…, con la libertad como don y compromiso permanente. De Portugal al mundo, proclamando que la solución es la democracia auténtica, de la que él es hoy, ciudadano del mundo, con una visión que engloba las distintas dimensiones de la vida humana, un icono de especial relieve. 

La “revolución de los claveles”, poniendo flores en las ánimas de los fusiles, es un símbolo y estímulo de la revolución pacífica, firme, pero que utiliza las palabras y los esfuerzos de conciliación en lugar de las armas. Esta revolución es el punto álgido de una trayectoria de hondo calado humano. Tuvo lugar el 25 de abril de 1974. 

La “transición revolucionaria” portuguesa logró un rápido reconocimiento internacional: París, Londres, Bonn,… La transición de una dictadura de muchas décadas a la democracia estaba teniendo lugar de una forma que hacía tan sólo unas semanas era impredecible. Pero habían germinado las semillas que se supieron plantar a tiempo. A través de los años, Mario Soares establece contacto, en su calidad de Ministro de Asuntos Exteriores, con un gran número de países y políticos del mundo. Como buen portugués sabe que la tierra es redonda y los seres humanos que la pueblan tienen un destino común. Luego, Primer Ministro. Luego, Presidente de la República... 

“Siempre pensé que es necesario, que es un deber, luchar por los valores en los que puede basarse un mundo más justo, mejor y solidario”. Arduo y turbulento camino, con altos y bajos, bosques y desiertos, victorias y derrotas… al servicio del pueblo portugués y, desde este país-encrucijada, al mundo en su conjunto. 

La profunda crisis que padecemos no es tan sólo económica. Es, sobre todo, democrática y ética. No saldremos de ella posponiendo con todo tipo de intrigas el advenimiento al poder de “Nosotros, los pueblos”… 

Recuerdo muy vivamente el Foro Social Mundial celebrado en Porto Alegre, en 2003, que se convirtió en el contrapunto del Foro Económico de Davos. Poco antes del acto multitudinario, donde debía dirigirse a una auténtica marea humana, estuvimos hablando con el recién nombrado Presidente Lula, el Presidente Mario Soares, Danielle Mitterrand y yo. Nunca olvidaré el calibre de las recomendaciones y puntos de vista que se expresaron en aquella insólita ocasión. También me viene ahora a la memoria otra ocasión, también en Porto Alegre, con Ignacio Ramonet, José Saramago, Roberto Savio, Eduardo Galeano, Susan George, Rigoberta Menchú, Bonaventura de Sousa Santos,… y Mario Soares, la “revolución pausada”, todo el mundo en sus ojos, catalizador admirado. 

“La cultura de paz –dijo en la Universidad Autónoma de Madrid en enero de 2004- consiste en arraigar en el espíritu de las mujeres y de los hombres de nuestro planeta la universalidad de los derechos humanos y de la democracia, el valor del diálogo entre las culturas y las religiones, basado en el respeto por el otro, en la tolerancia, en el multiculturalismo”. 

Al cumplir los 90 años, el 7 de diciembre de 2014, decía que “sólo hay dos líderes: el Papa Francisco y Barack Obama”. 

Añado hoy a estas dos preferencias, también mías, la figura de Mario Soares. Por mi aversión a la guerra, admiré desde el primer momento a quien fue capaz de encauzar una revolución pacíficamente y es hoy uno de los referentes con que cuenta la humanidad para inspirar las transiciones e inflexiones históricas que se avecinan. Mario Soares, hombre-faro.