Al final, sólo las Naciones Unidas sirven

lunes, 30 de septiembre de 2013

Desde que el Presidente Reagan y la Primer Ministra Thatcher acentuaron el distanciamiento de las Naciones Unidas y pusieron progresivamente en su lugar a los grupos oligárquicos del G-6, G-7, G-8, G-20, la impunidad y el desconcierto jurídico a escala supranacional se han incrementado, la seguridad mundial y la posibilidad de intermediación ha alcanzado mínimos peligrosos, y la cooperación y la relación internacional dependen de la discrecionalidad, siempre inclinada por la codicia hacia los intereses a corto plazo, de los mercados. 

A pesar del menosprecio de que han sido objeto, en especial por parte de las grandes potencias, las Naciones Unidas no han cesado de proponer soluciones y aportar puntos de referencia en relación a los grandes desafíos de nuestro tiempos: a título de ejemplo, Educación para todos, 1990; Medio Ambiente, 1992; Derechos Humanos y Democracia, 1993; Desarrollo Social, 1995; Mujer, 1995; Diálogo entre Civilizaciones, 1988; Cultura de Paz y no Violencia, 1988 y 1989; Objetivos del Milenio, 2000; Diversidad Cultural, 2001; Alianza de Civilizaciones, 2005… 

El trágico desastre de la guerra de Irak, emprendida sin su autorización; y la carencia de autoridad para el seguimiento de las “primaveras árabes”… todos estos acontecimientos deplorables han tenido lugar sin las Naciones Unidas o incumpliendo descaradamente sus resoluciones. 

Vemos ahora con satisfacción que es en la ONU donde se toman las medidas adecuadas sobre Siria donde se reinician los contactos entre Irán y los Estados Unidos; y donde se da la voz de alarma, de nuevo, sobre la deriva del medio ambiente y la imperiosa necesidad de actuar sin mayor demora. 

“Hablando se entiende la gente”. Ojalá se den cuenta –quienes todavía acuden a la Asamblea General pensando sólo en los mercados y en cómo prolongar la vigencia de un sistema en total decadencia- de que para iniciar la “nueva era” que reclama la mayoría de la humanidad es necesaria la refundación del Sistema de las Naciones Unidas. 

Ojalá.

Día Internacional de la Paz de las Naciones Unidas

sábado, 21 de septiembre de 2013

La paz es la razón de ser del Sistema de las Naciones Unidas que se crea en 1945 para dar respuesta, de una vez por todas, a los estragos producidos en la humanidad desde el origen de los tiempos por la resolución de los conflictos por la fuerza.  “Si quieres la paz, prepara la guerra”, ha sido el perverso adagio que, azuzados por los productores de armas, han llevado siempre a efecto quienes han representado el poder absoluto masculino.

Después de la Segunda Guerra Mundial, con millones de muertos por el uso de los más abominables métodos de exterminio, con genocidio y holocausto, todo el mundo clamaba paz.  Y así, los redactores de la Carta de las Naciones Unidas la inician de una forma clarividente que debemos hoy volver a situar en el centro de nuestro comportamiento cotidiano: “Nosotros, los pueblos de las Naciones Unidas hemos resuelto evitar a las generaciones venideras el horror de la guerra”.  Me gusta insistir en que se atribuye a los pueblos y no a los gobiernos o a los Estados esta gran responsabilidad de evitar las guerras, es decir, construir la paz, y que se hace teniendo en cuenta, como compromiso supremo, a las generaciones venideras.

Y, junto a una Plan Marshall para la ayuda inmediata humanitaria a los vencidos, se establece, antes incluso de la fundación de la ONU en San Francisco, el Banco Mundial para la Reconstrucción y el Desarrollo y el Fondo Monetario Internacional. Y junto a las Naciones Unidas, que representan la paz, la Corte Internacional de Justicia, porque la justicia es requisito indispensable para la paz.  Y la alimentación para todos (FAO); y el trabajo (OIT); y la salud (OMS); y la educación, la ciencia y la cultura (UNESCO); y el desarrollo (PNUD); y la infancia (UNICEF)…

El diseño para un cambio radical desde una cultura basada en la seguridad y el dominio a una cultura basada en la igual dignidad humana y la palabra, era impecable.

En la Constitución de la UNESCO se integran los “principios democráticos” para orientar la gobernación a escala planetaria, y se establece que son la libertad y la responsabilidad los dos pilares esenciales de una educación a la altura de la facultad creadora que distingue a todos los seres humanos.

Y para completar la espléndida articulación institucional que asegurara una convivencia pacífica, la Declaración Universal de los Derechos Humanos representa los asideros éticos, los puntos de referencia para la acción.

Pero las ambiciones hegemónicas, la codicia e irresponsabilidad llevaron, como había sucedido en los años 20 con la Sociedad de Naciones a la progresiva marginación e inhabilitación de las Naciones Unidas, ensombreciéndose progresivamente los caminos de la paz y la justicia.

El extraordinario progreso del conocimiento se concentra hoy en menos del 20% de los habitantes de la Tierra, que habitan el “barrio próspero” de la aldea global. El resto, el 80% de la humanidad, sobrevive en un gradiente progresivo de precariedades, invisible, anónimo, sin poder ejercer plenamente las facultades exclusivas de la especie humana.

Las diferencias y las asimetrías sociales se han exacerbado progresivamente y, en dramáticas cifras de balance, se invierten hoy 4,000 millones de dólares diarios en armamento y gastos militares al tiempo que mueren de hambre unas 60,000 personas, de ellas la mayoría niños y niñas de 1 a 5 años de edad.

El 2% de la humanidad posee el 50% de la riqueza mundial (el 0,5% el 35%) y el 50% de la humanidad más menesterosa el 1% de la riqueza. En efecto, más de 3.000 millones de personas viven con menos de 2 dólares al día. Se calcula que 1.100 millones viven con inadecuado acceso al agua potable. De los 2.200 millones de niños que habitan hoy en la Tierra, 1.000 millones viven en pobreza y pobreza extrema… También en la UE, por la debacle de la crisis sistémica,  se calcula que en la actualidad unos 130 millones de personas viven por debajo del umbral de la pobreza.

Al haber sustituido el neoliberalismo globalizador a las Naciones Unidas por grupos plutocráticos y los principios éticos por las leyes mercantiles, la gobernación del mundo en manos de unos cuantos países ricos ha desembocado en la incapacidad para hacer frente a conflictos que apelan a la conciencia de todos los ciudadanos, como las tragedias que se viven en Palestina, en Siria,… al tiempo que mafias internacionales, narcotraficantes y terroristas campan a sus anchas, en el espacio supranacional, con total impunidad.

El desarme nuclear, la  atención al medio ambiente, la transición desde una economía de especulación, deslocalización productiva, insolidaridad fiscal y guerra a una economía de desarrollo global sostenible y humano, que cumpliera las grandes prioridades –alimentación, agua, salud, educación- ya establecidas en 1945, requieren un auténtico clamor popular, la movilización global, presencial y virtual, de quienes hoy pueden dejar de ser súbditos y ser ciudadanos, y pasar de espectadores impasibles a actores comprometidos, implicados.

Es necesario e inaplazable proceder a una refundación del Sistema de las Naciones  Unidas  que  permita  la  instauración de la democracia genuina -personal, local, nacional, regional e internacional- como marco imprescindible para el pleno ejercicio de los derechos humanos.

No hay otra forma de celebrar el Día Internacional de la Paz que procurando que el “día” se convierta en todos los días, y que actuemos convencidos de que el tiempo oscuro y largo de la obediencia y la sumisión ha terminado.

Se avecina la gran inflexión, la “revolución espiritual” de la que nos hablaba Federico García Lorca en abril de 1936.


Todos unidos en favor de la justicia, de la acción apremiante contra la pobreza, las disparidades y asimetrías sociales.  Todos a favor de la cultura de paz y no violencia, de la democracia genuina, de, por fin, sustituir la fuerza por la palabra.

Breve historia de un ciempiés, con moraleja

jueves, 19 de septiembre de 2013

Cuentan que un ciempiés muy preocupado por la dificultad de poder marchar correctamente moviendo a la vez y bien acompasadas sus cien extremidades, decidió visitar al animal que tenía fama de ser el más lúcido y hallar rápidamente soluciones. “Me han dicho que está muy preparado… y que hasta puede expresarse fluidamente en inglés”. 

Y se dirigió a la consulta del tan renombrado lince. Le explicó el mal “estructural” que le aquejaba. El lince reflexionó durante algún tiempo y después, mirando fijamente al ciempiés, le dijo: “Ya lo tengo. Lo que debe hacer es convertirse en cuadrúpedo: cuatro patas dan una gran estabilidad y, movidas horizontal o transversalmente, permiten un desplazamiento bien controlado”. 

El ciempiés escuchó con fruición la recomendación del sabio lince y se marchó agradecido y alborozado.

Pero, de pronto, se detuvo y se dijo: “Me ha dicho lo que debo hacer… pero no cómo”… Desanduvo a toda prisa –la que le permitían sus cien pies embarullados- el camino recorrido, se presentó delante del lince y exclamó: “Me ha gustado mucho la solución que me ha dado… pero se le ha olvidado decirme cómo”. El lince le miró de nuevo fijamente y le dijo (¡en inglés!): “This is not my role. I am a policymaker” (“Esta no es mi función, yo soy un político”). 

Moraleja: a partir de ahora, en los programas electorales, en los debates parlamentarios, en todos los proyectos y propuestas… los ciudadanos no olvidaremos exigir que los qué vayan acompañados de los cómo. Así, verbigracia: “…la solución está en crear empleo”. ¿Cómo?; “…vamos a asegurar el bienestar social”. ¿Cómo?, etc., etc., etc.

15 de septiembre “Día Internacional de la Democracia”

domingo, 15 de septiembre de 2013

El “Día Internacional de la Democracia” es el momento oportuno para reflexionar en voz alta sobre lo que significa como comportamiento a escala personal, local, nacional, regional e internacional, sobre el apremio de respetar los “principios democráticos” que enunció en 1945 la Constitución de la UNESCO y que, ahora, deben consolidarse como solución en todo el mundo.

La  situación es especialmente delicada, sobre todo en  Europa, donde han sido los mercados los que han condicionado la acción política hasta el punto de llegar, en “países-símbolo” como Grecia e Italia, a designar a los gobiernos sin comicios electorales. Fue un inmenso error permitir que los “globalizadores neoliberales” sustituyeran los valores por las leyes mercantiles y las Naciones Unidas por grupos plutocráticos (G-6, G-7, G-8… G-20). La crisis sistémica es de tal gravedad, que puede vaticinarse una pronta inflexión, un “nuevo comienzo”.

El lema de este año es “Reforzar las voces en favor de la democracia”. “En el corazón de la democracia –ha escrito el Secretario General de las Naciones Unidas- reside la capacidad de expresar la voz del  pueblo para decidir cómo es gobernado”.

Hoy es posible, por primera vez en la historia, la participación no presencial gracias a la moderna tecnología de comunicación. Utilicémosla, unamos voces, miles, millones de voces, para que logremos que las democracias “formales” vayan perdiendo altura y se fortalezca la democracia genuina, la que tiene en cuenta permanentemente a los ciudadanos que representa.

Nunca olvidaré cuando, hablando un día de democracia “auténtica”, me dijo mi padre: “La democracia se basa en repartir”. Los que más tienen, los más afortunados deben ser solidarios y ofrecer igualdad de oportunidades a los que tienen menos. Que todos los insolidarios, los que acumulan, los que evaden sus responsabilidades fiscales, lo tengan bien presente: democracia es repartir, com-partir.

La Carta de las Naciones Unidas, que fue  adoptada en nombre de los «pueblos de las Naciones Unidas», reafirma la «fe en los derechos humanos fundamentales, en la dignidad y la valía de la persona humana, en la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y de las Naciones grandes y pequeñas»... Sin embargo, el término "democracia" no se utiliza en ninguna de sus disposiciones.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos sólo se refiere a la democracia una vez en el artículo 29.2: "...los derechos se basan, principal pero no únicamente, en los requisitos de moralidad, orden público y el bienestar general en una sociedad democrática".

Durante la “guerra fría” la democracia se refugió en las Organizaciones regionales (el Consejo Europeo, la Organización de Estados Americanos y, algún tiempo después, en la Unión Europea). Desde 1989 la democracia ha sido un tema continuamente abordado por las grandes Organizaciones internacionales: las Naciones Unidas, la Unión Africana, y la Unión Interparlamentaria que este año, precisamente, promueve la celebración del Día Internacional a través de los Parlamentos asociados de 162 países.

La democracia sólo puede existir si los derechos humanos son respetados y protegidos, mientras que los derechos humanos a su vez, sólo pueden  florecer dentro de un régimen democrático.

Por cuanto antecede, hace unos años procedimos, con Karel Vasak, Juan Antonio Carrillo Salcedo, Mario Soares, Edgar Morin, François de Bernard,… a la redacción de un proyecto de “Declaración Universal de la Democracia”, que se presentó  en el mes de octubre de 2012 ante el Consejo de Europa y que, después, ha seguido incorporando observaciones y comentarios de diversos especialistas, contando en este momento con un importante número de signatarios (http://www.fund-culturadepaz.org/democracia_esp.php ).

Esta es  la primera vez que la democracia se considera en todas sus facetas: política, económica, social, cultural e internacional.

Considero de interés reproducir los siguientes artículos, o parte de los mismos:

“Artículo 1. La democracia es un régimen político, económico, social, cultural e internacional, fundado en el respeto de la persona humana, cuyos derechos y deberes son indivisibles, en la supremacía y la independencia de la justicia y del derecho, así como en la posibilidad de toda persona de participar en la vida y en el desarrollo de la sociedad, en  libertad y  paz, siendo plenamente consciente de la igual dignidad y de la interdependencia de los seres humanos,  en un medio cultural y natural favorable”.
“Artículo 11.1 La democracia debe desarrollar sistemas económicos fundados en la justicia social, a la cual se subordinarán siempre todos los otros aspectos y dimensiones de la vida económica, en un contexto de competencia libre y leal así como la indispensable cooperación, con el fin de alcanzar un desarrollo humano y económico sostenible, una prosperidad compartida, el fomento del empleo y el trabajo, y la utilización racional de los recursos económicos, alimenticios, naturales y energéticos. En la democracia, el objetivo fundamental es que toda persona, sin excepción alguna, pueda acceder a los bienes y a los servicios –particularmente de salud- necesarios para una vida digna de ser vivida”.

El régimen democrático es la mejor garantía para la paz nacional e internacional, puesto que se basa en la búsqueda de la libertad y el pleno ejercicio de los derechos humanos   aunando los esfuerzos de todos los actores de la vida social: los Estados, individuos, organizaciones públicas y privadas. Sólo  en estas condiciones puede  tener lugar la transición desde una cultura de imposición, dominio, violencia y guerra a una cultura de conversación, conciliación, alianza y paz. En suma, de la fuerza a la palabra.

Urgente: reformar la Constitución Española, especialmente en el capítulo 8º

viernes, 13 de septiembre de 2013

En dos Blogs anteriores –“Constitución: deber de memoria”, 24 de diciembre de 2012, y “Cambios en la Constitución”, 26 de febrero de 2013- he planteado la apremiante necesidad de reformar, después de 35 años, la Constitución Española, particularmente en el capítulo que se refiere a la vertebración del Estado y que, por la inmensas presiones de aquel momento, tuvo que quedar en “sinfonía inacabada”, en palabras del Presidente Adolfo Suárez. 

“El Estado de las Autonomías, escribía en el mes de febrero, ha sido enormemente beneficioso para el desarrollo del conjunto del Estado Español. Pero han subsistido, indebidamente, limitaciones y privilegios que ahora deben transformarse en unas normas en las que, con un suficiente autogobierno, quepan todas las excelentes particularidades culturales e históricas de España… Ni un día más bailando al son del déficit y las primas de riesgo. Las riendas del destino común no pueden seguir anquilosadas, ceñidas al pasado”. 

Del Blog de diciembre extraigo este párrafo: “El auténtico encaje de bolillos que fueron capaces de llevar a cabo, con innumerables tensiones, los “padres” de la Constitución, permitió hacer efectiva la transición a un sistema democrático, con un pluralismo político, cultural y lingüístico encomiable, aconfesional…. La Constitución no sólo deberá ponerse al día serenamente –sin el acoso de los mercados que, paradójicamente, increíblemente, motivó la única reforma efectuada- sino que debe aparecer como solución y no como problema, como la Carta Magna de un Estado donde quepan todos los españoles con una gran capacidad de autogobierno y unos principios comunes bien establecidos y generalmente aceptados”. 

Las soluciones deben ser políticas. Ahora no sólo es posible sino urgente proceder a la configuración federal que en 1977-78 no pudo llevarse a cabo.

Investigación científica: sorprendente noticia

“Economía aún no sabe cómo sacar a flote al CNIO”, es el título de una importante noticia sobre la situación progresivamente deplorable de la investigación científica en España, que publica “El País” el 11 de septiembre de 2013. 

Si hay alguna prioridad es la de investigación en biomedicina y, muy particularmente, en la fisiopatología del cáncer. “El Gobierno busca 4 millones comprometidos con el Centro”, figura en el subtítulo. ¡4 millones para el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas “busca” el Gobierno! 

Busquen, propongo, en un lugar donde han encontrado mucho: de allí de donde sacaron ya en dos o tres ocasiones grandes cantidades (más de 3000 millones de Euros) para pagar “atrasos” de la compra de armamento. 

O busquen quizás, también, en algunos de los fondos que han sabido hallar, a costa de la participación ciudadana, para tapar los “agujeros”, muy cuantiosos, de diversas instituciones financieras. 

Pero, por favor, no den lugar a que se publiquen noticias tan ofensivas e incongruentes como ésta.

Declaración sobre Acciones para un Mundo Pacífico y Sostenible

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Acabo de participar en Ginebra en la reunión de los “Diálogos de la Tierra”, organizados por la Cruz Verde Internacional, institución creada hace veinte años por el Presidente Mikjail S. Gorvachev. 

La Declaración sobre "Acciones para un Mundo Pacífico y Sostenible"* es excelente y recomiendo su lectura. Tenemos ya muchos diagnósticos. Falta ahora el tratamiento a su debido tiempo. La Declaración constituye un auténtico ejemplo de propuestas para enderezar tantos entuertos. 

Especialmente deben movilizar nuestra atención, compromiso e implicación aquellos desafíos potencialmente irreversibles. Es la “ética del tiempo”. No podemos seguir obcecados irresponsablemente en las primas de riesgo y los “efectos especiales” para la distracción del personal cuando está en riesgo, por su deterioro progresivo, la habitabilidad de la Tierra. Especialmente, insisto, cuando se pueden alcanzar puntos de no retorno. 

“Estamos tratando –advierte la Declaración- de resolver las cuestiones que plantea el siglo XXI con las ideas y las instituciones del siglo XX”. 

El multilateralismo democrático aparece como una de las principales e inaplazables soluciones. 

Propone varias líneas de acción: 

• En el terreno económico. 
• En medio ambiente (emisiones de CO2). 
• En prioridades mundiales (alimentación, agua, sanidad, educación,…). 
• Utilización de recursos naturales. 
• Cuidado de los ecosistemas terrestres y oceánicos. 
• Desarme nuclear. 

La conclusión es que hay medios y maneras para hacer frente a los grandes retos de nuestro tiempo. Pero que hay que llevar a cabo la gran inflexión histórica que tanto me gusta subrayar: se trata, al fin y al cabo, de sustituir la fuerza por la palabra.
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*Leer la Declaración

Rafael Nadal, saber ganar, saber perder

¡Qué maravillosos partidos de tenis en los últimos meses y, muy especialmente, en el Open de los Estados Unidos! 

Tenis imaginativo, calculado, centrado en cada tanto, perseverante… Pero, además, ¡qué maravillosas declaraciones después, ejemplo de mesura, de afabilidad, de ponderación de los esfuerzos de los demás, de proyección de futuro! 

Rafael Nadal sabe ganar, que es más difícil que saber perder. 

Da lecciones de buen tenis. Y de buena educación. 

¡Bravo, Nadal! Y por muchos años.

El G-20 se atasca en todo

martes, 10 de septiembre de 2013

“El G-20 se atasca en el empleo”, es el título de una abundante información -comprende dos páginas- que figuró en “El País” del 7 de este mes.

¡Si sólo se “atascaran” en el empleo! El G-20, sucesor del G-8 (que continúa impertérrito) y del G-7 (que pervive, así mismo, en la más absoluta inoperancia), se ha reunido en San Petersburgo el fin de la semana pasada.

En cinco años –se reunió por primera vez en Washington en noviembre de 2008 cuando la zozobra bancaria- el G-20 ha logrado el “rescate” y “dar estabilidad a la banca y los mercados”. Pero nada ha hecho en favor del empleo y en evitar o paliar las crecientes desigualdades sociales. Y, sobre todo, ha incumplido las dos promesas solemnes que hizo en 2008 para que los Estados Unidos y Europa aportaran los cuantiosos fondos que se requerían para evitar el naufragio financiero: se regularía con rapidez y eficacia el sistema internacional y se eliminarían sin tardar los paraísos fiscales. Es evidente que la economía sigue sin “regularizarse” y que los paraísos fiscales están más colmados que nunca.

Ahora, después de cinco años, se formularon nuevas medidas contra la evasión fiscal y los paraísos… que nadie está dispuesto a poner en práctica. Los grandes fondos y empresas son tan influyentes como indiferentes. Sólo un Consejo Socioeconómico en unas Naciones Unidas refundadas tendría el abasto y la autoridad para dictar las pautas que impidieran a personas y entidades negociar, depositar, etc. fondos en bancos que figuraran en la “lista negra” a escala mundial…

En cuanto al trabajo, asusta que algunos miembros del G-20 consideraran que podría darse el caso de una “recuperación sin empleo”.

Todos los disparates pueden esperarse de estas instituciones oligárquicas y plutocráticas que inventaron los “globalizadores”.

La gente debe movilizarse a escala planetaria en favor del establecimiento de un Sistema de Naciones Unidas eficaces, rehusando seguir la danza retrógrada, antisocial y antidemocrática de los “grupos“ se hallen constituidos por 7, 8 ó 20 países.

Es una cuestión esencial si se quiere, realmente, iniciar un cambio relevante.

Siria: Informe de los inspectores de Naciones Unidas, ¡ya!

Quienes favorecen una rápida acción bélica en Siria no apremian la entrega de los resultados de las inspecciones efectuadas por representantes especializados de las Naciones Unidas. 

Es intolerable que sigan sin hacerse públicos, al menos, los primeros hallazgos, ratificando si hubo empleo de gas e indicando si se sabe por quién y si los números y las fotografías dadas por “la oposición” corresponden a la realidad… Aunque fueran datos preliminares, serían muy oportunos y, en su caso, evitarían una acción militar que podría demostrarse luego que se había basado en informaciones sesgadas o erróneas. 

Trabajen a destajo y comuniquen, con toda transparencia, cómo van sus investigaciones. 

¡El tiempo apremia!

Presidente Obama: no repetir en Siria el trágico error de Irak

viernes, 6 de septiembre de 2013

Desde hace años –con el horrendo balance de la indebida invasión de Irak en la memoria y el corazón, y ante el obsceno espectáculo, después, del asesinato de Gaddafi- vengo insistiendo en que es indispensable y urgente una refundación del Sistema de las Naciones Unidas. Un nuevo ataque sin esperar a conocer el veredicto de los inspectores de las Naciones Unidas –como sucedió en el caso de Irak con la mentirosa suposición de que el régimen de Saddam Hussein poseía “arsenales de destrucción masiva”- constituiría un nuevo y ensangrentado desaire a sus competencias. 

“Hay sólo una salida de emergencia: ¡las Naciones Unidas re-unidas!”, escribía en abril de 2011. Y el 13 de febrero de 2012: “¿Siria? Unas Naciones Unidas unánimemente respetadas, la única solución”. Proponía dos fases en el proceso de “refundación” del Sistema de las Naciones Unidas: una, inmediata, en que la Asamblea General designara unánimemente a un interlocutor para establecer los contactos oportunos con el gobierno de El Assad, y llegar a los acuerdos pertinentes gracias a la inmensa autoridad que esta representación le concedería. En una segunda fase, se establecería una Asamblea General en la que hubiera una representación de Estados equivalente al 50% de sus miembros y el otro 50% estuviera integrado por representantes de la sociedad civil. Además, al actual Consejo de Seguridad, sin veto pero con voto ponderado, se añadirían un Consejo Socioeconómico y un Consejo Medioambiental. 

Occidente –por las ambiciones hegemónicas globalizadoras que favorecieron la plutocracia y el mercado- ha perdido autoridad y legitimidad. Carece de liderazgo político y moral. Europa, arredrada, amilanada, con un sistema de seguridad dependiente, obcecada por las primas de riesgo y los equívocos “repuntes económicos”, no ha sabido jugar el “alto papel que le corresponde en las crisis, enfrentamientos y convulsiones recientes” (24 de agosto de 2013). 

Presidente Obama: actúe con las Naciones Unidas. Sólo usted podría, con el apoyo presencial y virtual de un gran clamor popular, repetir, en su segundo mandato, la hazaña del Presidente Roosevelt… pero contando ahora con la gente, con los pueblos. No intervenga antes de conocer por las Naciones Unidas –y no por otros desacreditados conductos de inteligencia- quiénes son los responsables. Y no lo haga sin contar con la aprobación del Consejo de Seguridad. Sería una gran decepción y constituiría una nueva irresponsabilidad bombardear con unos cuantos misiles lanzados desde portaviones para demostrar al gobierno sirio la fuerza occidental, sin importar los “efectos colaterales” –que nunca han importado al “gran lobby”- y sin saber a ciencia cierta a quién se está beneficiando (porque poquísimo se sabe sobre la “oposición” y lo que se sabe no es todo trigo limpio). 

Antes de disparar, señor Presidente, mire a quienes le están induciendo a apretar el gatillo. Piense en la “gente” de ambos bandos. Y no lo haga. Presidente Obama: tiene usted hoy la oportunidad de iniciar la gran inflexión desde la oligarquía a la democracia, de una cultura de dominio, imposición y violencia a una cultura de conciliación, alianza y paz. De la fuerza a la palabra. 

Aprovéchela.