Incendio en Portugal: una vez más, desprevenidos

jueves, 22 de junio de 2017

Es apremiante un nuevo concepto de seguridad. Disponemos de todos los artilugios para la guerra y carecemos de lo más elemental para la paz: incapaces de cuidar como se merecen los bosques y las tierras, con número insuficiente de bomberos especializados, sin la capacidad de reacción inmediata por parte de los aviones y demás equipos necesarios para sofocar rápidamente las llamas… pero eso sí, no sólo tenemos cazabombarderos a manta, sino que todavía se comete el disparate –no aprobados todavía los presupuestos en el Parlamento- de adquirir nuevos aparatos de guerra. 

Hay que reaccionar. No podemos seguir distraídos. Tenemos que poner en nuestros móviles un ¡NO! rotundo a la forma en que se sigue gobernando, con un concepto de seguridad (http://federicomayor.blogspot.com.es/2016/08/urgente-un-nuevo-concepto-de-seguridad_29.html )que sólo garantiza la salvaguardia de fronteras y territorios pero no se ocupa en absoluto de lo único que importa: los seres humanos que los habitan. 

Los cambios radicales no se producirán desde arriba, está claro, ni por un mundo gobernado por los grupos plutocráticos. Sólo se conseguirá por la voz de “Nosotros, los pueblos”, como tan lúcidamente proclama la primera frase de la Carta de las Naciones Unidas.

INTOLERABLE, IRRESPONSABLE: el incumplimiento del Acuerdo Climático de París por parte de los EE.UU. puede acarrear graves e irreversibles perjuicios a la habitabilidad de la Tierra. Necesidad de una reacción rápida y firme a escala global

viernes, 2 de junio de 2017



El 20 de septiembre de 2016, ante la posibilidad de que llegara a la presidencia de los Estados Unidos Donald Trump y con él  el Partido Republicano, 377 miembros de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos (incluyendo 30 Premios Nobel) publicaron una Carta Abierta ( http://responsiblescientists.org/ )  para llamar la atención sobre los graves riesgos del cambio climático. La Carta advertía sobre las graves e irreversibles  consecuencias para el planeta y la credibilidad de los Estados Unidos, si abandonaran el Acuerdo de París. "El cambio climático no es una creencia, un engaño o una conspiración... el problema del cambio climático causado por el ser humano es real, grave e inmediato, y plantea riesgos significativos para la salud humana, la producción de alimentos y  la red interconectada de sistemas vivos”.

Un "Parexit" -añadían- enviaría una clara señal al resto del mundo de que a los Estados Unidos no les importa el problema global del cambio climático causado por los humanos… Tal decisión haría mucho más difícil desarrollar estrategias globales de mitigación y adaptación al cambio climático. Las consecuencias de optar por quedar fuera de la comunidad mundial serían graves y de larga duración – para el clima de nuestro planeta y para la credibilidad internacional de los Estados Unidos”.

Con fecha 2 de abril de 2017, desde la Fundación Cultura de Paz, se lanzó el  Llamamiento  muy urgente: -¡Frente a graves amenazas globales, ahora sí, ciudadanos del mundo, ¡uníos! (https://llamamientourgenteblog.wordpress.com/ ) que se iniciaba así: “Por primera vez en la historia, la humanidad debe hacer frente a procesos potencialmente irreversibles, de tal modo que, si no se adoptan medidas correctoras a tiempo, podrían alcanzarse puntos de no retorno” y continuaba manifestando que:  “Es inaplazable advertir a escala planetaria de la irresponsabilidad inadmisible en la que incurriríamos si no reaccionamos con firmeza para reconducir las actuales tendencias”.

Tanto la Carta Abierta como el Llamamiento fueron consecuencia del recelo y desconfianza que provocaba la posible llegada a  la Presidencia de los Estados Unidos no sólo del Partido Republicano sino de Donald Trump. Han pasado ya cuatro meses desde la toma de posesión del Presidente Trump. Han sido muchas las decisiones e iniciativas que ha tomado de forma impulsiva e irreflexiva con serias repercusiones para  la gobernabilidad y estabilidad  mundial. 

En el llamamiento se indicaba que: “Los anuncios efectuados por el Presidente electo Trump relativos a las armas nucleares, al rechazo de las Naciones Unidas y al incumplimiento de los Acuerdos sobre el Cambio Climático constituyen una intolerable amenaza global”. Lamentablemente, esos “anuncios” se han convertido en realidad, el día 1 de junio de 2017: Trump comunica desde la Casa Blanca que "considera el Acuerdo de París perjudicial para la economía estadounidense". Está claro que al Presidente no le importa el deterioro de la calidad de vida en la tierra, ni le afecta la de forma irreversible la habitabilidad a escala planetaria... ni piensa en las generaciones que llegan a un paso de nosotros, sus hijos y nietos incluidos... A él sólo le importa la economía de EE.UU.

Pues bien, "nosotros los pueblos" de todo el mundo, afectados por esta irresponsable decisión, decidimos dejar de adquirir productos estadounidenses y a contribuir al negocio de sus compañías.

Es necesario un gran clamor popular y una movilización global para frenar esta decisión que tendrá consecuencias impensables, sobre todo, para las generaciones futuras.

MOVILIZACIÓN, YA: MAÑANA PUEDE SER TARDE

jueves, 18 de mayo de 2017



Ya nos advirtió Martin Luther King que la mayoría de las catástrofes  -que ahora pueden ser, además, irreversibles- no sólo se producían por los errores o la acción de los malvados sino por el silencio de los bondadosos…



Esto es lo que esta sucediendo ahora, con un poder mediático que silencia los acontecimientos que no le convienen y acallan los pocos que se atreven a  exponer sus discrepancias.



“Vergüenza”, dijo el Papa Francisco  en sus breves, espléndidas y desoídas palabras después del “Vía Crucis” del pasado Viernes Santo.  “Vergüenza” sentimos cuando nos damos cuenta de que seguimos mirando hacia otro lado en lugar de acoger a los refugiados, como es nuestro deber humano y su derecho…  Y cuando en lugar de incrementar los fondos para el desarrollo sostenible los reducimos y mantenemos a los inmigrantes en auténticos “campos de concentración”…  Y cuando olvidamos que durante el año 2016 más de 6,000 seres humanos han fallecido en el Mediterráneo, Mare Nostrum ensangrentado, fosa común culposa…  Y cuando aumentamos las ya inmensas inversiones (4,000 millones de dólares al día) en armas y gastos militares al tiempo –no me canso de repetirlo- que siguen muriendo de hambre varios millares de personas al día, la mayoría niñas y  niños de 1 a 5 años de edad…



Vergüenza, ya lo he escrito, porque en la reciente reunión de los “cuatro grandes” de la Unión Europea, celebrada en Madrid, lo único que se les ocurrió, en lugar de abordar la urgente necesidad de completar una maltrecha Unión monetaria con una Unión social, política y cultural, basada en los principios y valores originales, fue incrementar el presupuesto bélico. Y, al día siguiente, vergüenza mayúscula porque en la reunión del grupo plutocrático G-7 en Roma, no sólo se accedió también, con increíble tibieza, a los requerimientos sobre seguridad del insólito presidente Trump, sino que -¡qué espanto!- se eliminaron de la agenda las apremiantes medidas para frenar el cambio climático, responsabilidad intergeneracional inaplazable.



Y vergüenza y pesar democrático en nuestro país al ver que se “compran votos” con la promesa de inversiones públicas… y nos aconsejan “mirar hacia otro lado”.



Vergüenza cuando no se adoptan medias tajantes frente a los peligrosísimos brotes de prevalencia étnica, xenofobia, racismo, fanatismo.



Vergüenza de haber aceptado una concentración de poder sin precedentes y que las Naciones Unidas se hayan sustituido por grupos de los países más prósperos que  han pretendido la gobernanza mundial de ¡193 países!  Vergüenza de que, además, los valores éticos en que se basa el sistema multilateral democrático se hayan sustituido por los valores bursátiles.



Ha llegado el momento de “Nosotros, los pueblos…”, como tan lúcidamente establece la primera frase de la Carta de las Naciones Unidas.  Esta es la resolución mundial de los que, ahora que ya pueden expresarse libremente, deben tomar en sus manos las riendas del destino común.



Y, de forma inmediata, exigir unas reformas que permitan que, con representación de la sociedad civil y la incorporación de dos Consejos de Seguridad adicionales –el Socioeconómico y el Medio Ambiental- se adopten, frente a amenazas globales, medidas globales que permitirían reconducir las erráticas y erróneas tendencias actuales.



Movilización inmediata.  Los intelectuales, artistas, científicos, universidades, universitarios… deberían liderarla.  Mañana puede ser tarde.